Jorge Julio Bedoya Quintero, el monje peregrino (Quebec, Canadá)
Yo no tengo casa, tengo caminos.
No tengo fronteras, tengo hermanos.
Aprendí de Cachumbo que lo que se comparte, se multiplica.
Por eso camino, sin visas, sin precio.
Porque el mundo es Dios y nosotros, prestados.

