ESPECIAL DE CLEO
A sus 22 años, la escritora ecuatoguineana Noemí Mbang encarna la renovación literaria de su país, el único de África con el español como idioma oficial. Entre las aulas de Relaciones Internacionales y su pasión por las letras, la joven autora comparte en esta entrevista sus metas de alcanzar proyección internacional y convertirse en diplomática.
Nos gustaría conocerte un poco más. ¿Quién es Noemí Mbang y qué disciplinas marcan tu día a día?
Tengo 22 años y vivo en la ciudad de Bata, en Guinea Ecuatorial. Tengo formación en hotelería y actualmente estoy cursando el segundo año de la carrera de Relaciones Internacionales. Además, he realizado varios talleres de escritura creativa. Me apasiona la cultura en general y me encanta aprender; por eso, siempre participo en talleres de formación, incluso cuando no están directamente relacionados con la escritura, hotelería o mi carrera universitaria.

Dentro del mundo de las letras, ¿en qué géneros te sientes más cómoda y cómo ha sido tu experiencia en certámenes literarios y talleres?
Generalmente escribo narrativa, pero últimamente me estoy adentrando también en el mundo de la poesía. En cuanto a eventos, he participado en diversos concursos nacionales e internacionales. En un certamen internacional logré ser finalista y, a nivel nacional, gané un concurso de escritura especialmente dedicado a las mujeres. También he formado parte de varios talleres de escritura creativa con autores reconocidos en el ámbito nacional de Guinea Ecuatorial, como Estanislao Medina Huesca, Juan Tomás Ávila Laurel, Germán Jones Ndjoli.
Al momento de crear y estructurar tus propios textos, ¿cuáles dirías que son tus grandes referentes y qué autores han dejado una huella en tu estilo?
Creo que, en primer lugar, destaca Estanislao Medina Huesca. También me encanta la escritora española Joana Marcús. Lo cierto es que leo a muchos autores y voy aprendiendo un poco de cada uno. De los anteriormente mencionados, me gusta mucho su narrativa, y también la de Alex Míres. Asimismo, he leído algunos libros de Stephen King, que me gusta bastante, y de Juan Tomás Ávila Laurel.

Tenés un camino muy claro por delante. ¿Cuáles son tus mayores aspiraciones tanto dentro como fuera del universo literario?
En cuanto a mis sueños literarios, aspiro a ganar el Premio Nobel de Literatura y me gustaría que mis obras sirvan de inspiración para las futuras generaciones de escritores. Fuera de la literatura, mi meta profesional es convertirme en embajadora; me atrae mucho el mundo de la diplomacia.
El momento de enfrentarse a la página en blanco es único para cada autor. ¿Cómo es tu proceso creativo y dónde encuentras el motor para escribir?
Mi proceso de inspiración a la hora de escribir parte de mis propias vivencias. Generalmente, todo lo que plasmo en el papel gira en torno a lo que vivo, lo que escucho y lo que observo en mi entorno cotidiano. Podría decir, sin dudas, que mi sociedad es mi principal fuente de inspiración.
«Mi proceso de inspiración a la hora de escribir parte de mis propias vivencias».
Estudias Relaciones Internacionales y la conexión global es clave en tu formación. ¿Qué conocimientos tienes sobre la historia de América Latina y qué vínculos encuentras con tu propio contexto?
Sé que América Latina albergó a grandes civilizaciones precolombinas como los mayas, los aztecas y los incas. También conozco el proceso del descubrimiento del continente por parte de Cristóbal Colón en 1492 y su posterior colonización, la cual comparte similitudes con la de muchos países africanos. Sé que en países como Argentina existe una notable presencia de afrodescendientes y ritmos con profundas raíces africanas, aunque me gustaría seguir profundizando en su historia.
Mencionaste anteriormente tu formación en hotelería. ¿Hay alguna cultura culinaria internacional que te llame la atención o que te haya marcado especialmente en tus estudios?
Me llama muchísimo la atención Perú, principalmente por su gastronomía. Durante mis estudios de hotelería tuve un profesor peruano que nos enseñó su cocina; tanto su personalidad como la impresionante variedad culinaria de ese país me inspiraron profundamente. Desde entonces, tengo el gran deseo de viajar allí para conocer su cultura, socializar con su gente y seguir aprendiendo más sobre una gastronomía que me apasiona.
Para quienes no conocen Guinea Ecuatorial, ¿cuáles dirías que son esos rasgos únicos y etnias que definen la identidad de tu país?
En mi opinión, lo que más define a Guinea Ecuatorial es que es el único país africano que tiene el español como lengua oficial. Además, es una nación muy diversa, con múltiples etnias como los fang, los bubis, los annoboneses y los bisios, lo que enriquece enormemente nuestra cultura. Aquí la tradición oral es fundamental: la transmisión de conocimientos, historias y costumbres se hace de generación en generación, más que por escrito. También destaca nuestro arte musical, especialmente ritmos característicos y muy locales, que son muy poco comunes fuera de nuestras fronteras.
«En mi opinión, lo que más define a Guinea Ecuatorial es que es el único país africano que tiene el español como lengua oficial».
En la era digital, la cercanía con los lectores es clave. ¿De qué manera compartes tus textos y dónde puede encontrarte el público?
Tengo cuentas activas en Instagram y Facebook. A través de estas plataformas, subo regularmente mis publicaciones, poemas y relatos; allí cualquier persona interesada puede leerlos, interactuar conmigo o guardarlos. Es mi canal directo para conectar con el mundo.
Formás parte de la iniciativa Cleo. ¿Qué impacto crees que tienen este tipo de plataformas para la literatura de tu país?
Opino que el proyecto Cleo es de suma importancia porque nos ayuda a dar visibilidad a escritores de Guinea Ecuatorial que, hasta ahora, no contábamos con el respaldo de grandes editoriales capaces de producir nuestra literatura y exportarla al exterior. Al ver el alcance de este proyecto, me convenzo de que es una ventana vital: les da una oportunidad real de ser leídos a muchísimos talentos que, de otra forma, permanecerían en el anonimato.

