ESPECIAL DE CLEO
Detrás de cada aula fundada, de cada tecnología enseñada y de cada escuela rural que vio pasar sus pasos, siempre habitó el latido de la poesía. Esta profunda vocación educativa y literaria define a Luisa Elvira Tomás, una docente radicada en Santa Lucía (Corrientes) que, tras una prolífica carrera como rectora y formadora en el Litoral, decidió abrir las puertas de su memoria. En esta íntima charla, nos invita a recorrer las páginas de un poemario que se nutre de las raíces, se enfrenta a las grietas de la sociedad y rescata las vivencias de toda una vida a través del poder sanador de la palabra escrita.
Para comenzar, nos gustaría conocer un poco más sobre usted. ¿Podría contarnos de dónde es y detallar brevemente su destacada trayectoria en el ámbito educativo?
Nací en Lavalle, Colonia San José, y actualmente resido en Santa Lucía (Corrientes). Soy docente con títulos en música, tecnología, informática y enseñanza primaria, además de contar con una formación técnica en dibujo y un posgrado en docencia por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). A lo largo de mi carrera, trabajé en numerosas escuelas primarias de Corrientes, Chaco y Misiones. Me jubilé en el Colegio Secundario Maestro de Daisaku Ikeda, institución de la cual fui fundadora, y rectora del CESPA Nº 18. En la actualidad, dirijo el Instituto Informático de Santa Lucía y soy miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), filial Santa Lucía.

Su obra tiene un título muy sugerente: Crónicas de barro y de cristal. ¿Cuál es la temática principal de este libro y qué busca plasmar en sus páginas?
La temática del libro es un poemario en el que plasmo diferentes momentos de mi vida. A través de los versos, resumo mis vivencias desde la juventud: las cosas buenas, las no tan buenas, los dolores y las alegrías. Es el reflejo de toda una vida; por esa razón lleva el nombre de Crónicas de barro y de cristal.
La escritura suele ser un canal fundamental para el ser humano. En su caso particular, ¿cómo nace esa necesidad de escribir y cuáles son los grandes temas, afectos y problemáticas sociales que la inspiran a volcarse sobre el papel?
La necesidad de escribir me acompañó durante toda mi vida porque considero que la escritura es lo más sanador que existe. Como manifiesto en el libro a través de una frase que adopté: «Todo lo que no se puede decir, hay que escribirlo». De esa manera, el alma se libera y el espíritu se sana; esa ha sido mi necesidad a lo largo de cada etapa.
En mis poemas escribo sobre la familia y los afectos, recordando las raíces, a los abuelos, las costumbres y el trabajo del campo que también me tocó vivir. Hablo de mi infancia entre los surcos de tabaco y la escuela, de mis padres, mis hermanos, y de cómo mis hijos y nietos se convirtieron en mi gran inspiración. También abordo temas muy variados como la amistad, el amor y el desamor, la importancia del acto de escribir, la lucha, la discriminación, las adicciones, el autismo, el hecho de ser mujer, la naturaleza, la infancia y los recuerdos. En definitiva, destaco valores y disvalores que me conmueven y me motivan a desahogarme, ya sea sobre el papel o frente a la computadora.

Publicar un libro es un hito trascendental para cualquier escritor. ¿Cómo vivió la experiencia de ver nacer esta obra, cómo fue el proceso de edición y cómo resultó la reciente presentación al público?
La experiencia de publicar ha sido hermosa, fantástica y sublime. Decidí dar este paso después de años de escribir sin imaginar que un día lo haría, reuniendo mis extensos trabajos en tres tomos de poemas. El proceso comenzó entre finales de abril y mayo; primero organicé y corregí el material junto a una colega y luego me contacté con la editorial Autores de Argentina. Atravesamos varias etapas de correcciones, revisiones y decisiones sobre el diseño y el tipo de papel, hasta que culminamos en septiembre.
La emoción de ver la obra terminada y en mis manos es comparable con un alumbramiento. El libro fue presentado recientemente, el 16 de octubre, en un evento organizado por la SADE filial Santa Lucía. Sin dudas, la idea es continuar presentándolo en otros lugares próximamente.
«La experiencia de publicar ha sido hermosa, fantástica y sublime».
¿Qué significado profundo tiene para usted el título de su obra dentro de su poesía, y qué invitación le hace al lector a través de ella?
Me gusta pensar que la vida no es lineal, sino un ciclo entre la tierra que pisamos y la luz que aspiramos a ser. El barro simboliza lo inevitable y las grietas de la sociedad, ese espacio donde aprendemos a sostenernos a pesar del dolor. Por otro lado, el cristal representa el milagro de lo cotidiano: la mirada de un hijo, la sonrisa de un nieto, la mano de un hermano o el color de un río que sigue fluyendo. En mis versos también plasmo el frío de las injusticias frente al calor de un amanecer, la belleza de los lirios y las margaritas, y la propia dicotomía del ser humano. A través de estos poemas, invito al lector a contemplar el mundo con ojos nuevos, a sentir el aire, a apreciar el color de los árboles y a conectar con esa fuerza interior que nos impulsa día a día.
Con este gran logro ya cumplido, sabemos que su mente creadora no se detiene y sigue mirando hacia adelante. ¿Qué próximos proyectos literarios tiene en mente o ya en proceso de desarrollo?
Ya tengo planeadas más obras para editar. Actualmente tengo preparadas dos crónicas más y estoy escribiendo libros para niños, ya que quiero regalarles a mis nietos historias centradas en los valores humanos; esos textos ya están en pleno proceso de escritura. Por otra parte, estoy comenzando a planificar y escribir un libro sobre las vivencias y la supervivencia de los maestros rurales en la República Argentina, enfocado específicamente en mi querida provincia de Corrientes.
Basándose en su vivencia como escritora, ¿qué les diría a otros escritores que aún tienen dudas o temores de mostrar sus textos al mundo?
Animo profundamente a los escritores a presentar sus obras en público. Mi propia presentación reunió a más de 200 personas —entre familiares, alumnos, colegas, maestros y público en general— y fue una experiencia fantástica. Publicar y compartir mi trabajo me resultó liberador y reconfortante; por eso les recomiendo que se animen, porque el placer y el apoyo afectivo que se sienten en ese momento son incomparables.
Para todos aquellos lectores interesados en sumergirse en las páginas de Crónicas de barro y de cristal, ¿cuál es la vía para adquirir un ejemplar?
La venta y distribución la gestiono yo misma de manera directa. Quien desee adquirir el libro puede comunicarse conmigo y yo me encargo de realizar el envío. Decidí hacerme cargo personalmente de todo el proceso para poder enviarlo, venderlo o, en muchos casos, obsequiarlo. Para quien escribe, representa un regalo enorme poder entregar en manos de otro su propio alumbramiento: ese «hijo» llamado libro que, en este caso, se titula Crónicas de barro y de cristal.
Para cerrar esta hermosa charla, ¿qué significa para usted este viaje literario a través de los años y qué huella espera dejar en quienes lean sus poemas?
Quiero compartir la profunda satisfacción que siento al escribir y el viaje que tracé a lo largo de los años mediante mis poemas. Para mí, la escritura es un acto esencial: cada línea que se traza deja una parte del alma, y la pluma no solo forma letras, sino que abre una grieta en el olvido. La palabra escrita es nuestro único rescate contra el implacable paso del tiempo. Espero de corazón que los lectores disfruten mis poemas tanto como yo disfruté al crearlos, porque, como siempre digo, escribir es liberador.

