Jue 05 noviembre ,2026
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Cano: escritora y promesa del teatro africano

ESPECIAL DE CLEO 

Nos vamos hasta la majestuosa África para entrevistar a una de las actrices más prometedoras de Guinea Ecuatorial, el único país africano de habla hispana. A pesar de su juventud, Concepción Abuy Nze Oyana demuestra un gran talento y una sólida formación en las artes escénicas.  De niña, vivió una de las tragedias más grandes del continente y, con seguridad, la más importante de su país, la cual costó la vida de cientos de personas. Años después, pudo transformar esas emociones en un libro titulado Lágrimas y cenizas.

Te llamas Concepción, pero todos te conocen como Cano. ¿De dónde viene ese nombre? 

Artísticamente soy más conocida como Cano, un nombre formado por las iniciales de mi nombre completo. Tengo 22 años y vivo en Guinea Ecuatorial, un pequeño país de África cuya lengua oficial es el español. Soy la mayor de seis hermanos y vivo con mis padres y mis hermanos menores. 

¿Cómo es tu día a día y a qué actividades te dedicas?  

En cuanto a las actividades que realizo con frecuencia, me inclino bastante hacia el ámbito artístico. Me desenvuelvo mucho tanto en el escenario como en la escritura. Escribo novelas, poesía y narrativa. También soy actriz de teatro, cine y televisión. Además, soy miembro de una comunidad literaria llamada Aula Poética, aquí en la Región Continental, que me permite participar en numerosos eventos culturales: ya sea en actividades programadas por la misma comunidad, como invitada en otros eventos o simplemente asistiendo por interés personal. 

¿Con qué opciones se encuentra alguien que busca desarrollarse culturalmente en tu país? 

Las oportunidades culturales en el país son muy limitadas; apenas conozco seis o siete espacios dedicados a la cultura, como el Centro Cultural de España, el Centro Cultural Ecuatoguineano, la Biblioteca Subterránea y una institución recién abierta cuyo nombre no recuerdo. Esta escasez deja a muchos talentos artísticos sin lugares donde exhibir su trabajo, formarse o encontrar oportunidades. Yo, que suelo quedarme en casa, descubrí el Centro Cultural de España en Bata recién en 2019 mientras cursaba el bachillerato, gracias a la biblioteca local; hasta entonces desconocía su existencia. 

¿Qué aspiraciones y proyectos tienes por delante? 

Tengo varios proyectos para el futuro, tanto personales como profesionales y culturales. Profesionalmente, quiero un trabajo estable que me guste y que me permita combinar mi faceta de escritora y artista con mi formación en sistemas microinformáticos para desarrollarme en ese campo. Personalmente, busco construir una vida familiar estable. Culturalmente, seguiré escribiendo y publicaré tantos libros como pueda; ahora estoy trabajando en una novela afrofuturista distópica sobre Guinea. También aspiro a formarme como una actriz reconocida y, como amante del cine, crear la primera casa de cine en mi ciudad: un espacio donde los jóvenes y los artistas puedan proyectar, aprender y producir sus propios proyectos cinematográficos. 

Tu ciudad y tu barrio en particular sufrieron una de las peores tragedias del continente. Un cuartel militar explotó en la ciudad de Bata, la destruyó parcialmente y mató a decenas de personas. Tú lo viviste en primera persona. ¿Cómo te marcó? 

Fue una experiencia que me marcó profundamente. Nos referimos al «Suceso del 7 de marzo» en 2021, y precisamente de esta necesidad de contar lo vivido nació mi libro. Escribirlo fue también una manera de procesar todo aquello que había sucedido; de poner en palabras las emociones que en aquel momento… eran muy difíciles de explicar y, sobre todo, de dejar constancia de una experiencia que conmovió a todo el país. 

Ese día fue una pesadilla que marcó mi vida y mi libro. Todo comenzó un domingo, mientras me preparaba para ir al pueblo donde vive mi tía, cuando de repente sentí temblar la cama y un fuerte estruendo me lanzó al suelo. Miré al cielo y vi una enorme nube negra; la gente empezó a especular sobre su origen: un volcán, un avión, minas o un ataque terrorista. Después de un breve silencio, comenzaron a caer bombas, una tras otra, provocando explosiones, incendios y destrucción. Vi casas derrumbadas, cristales rotos y cuerpos bajo los escombros, incluyendo a una mujer con sus siete hijos y un bebé de dos meses. Mi madre lloraba, la televisión mostraba la tragedia en vivo y temíamos que la siguiente bomba cayera en nuestra casa. 

«Escribirlo fue también una manera de procesar todo aquello que había sucedido…»

Las explosiones siguieron hasta la tarde y, al día siguiente, nos trasladamos al pueblo de mi tía, donde también encontraron artefactos sin detonar que el gobierno prohibió tocar. La población vivió con miedo, bajo rumores de una bomba megapotente y con la incertidumbre de cuándo terminaría todo. Esa experiencia quedó grabada en mi piel y en mi memoria, y la convertí en la parte central de mi libro. 

(Para destacar: nuestra entrevistada ganó un concurso de poesía en homenaje a las víctimas de ese lamentable suceso, organizado por la plataforma Aula Poética). 

¿Dónde y con quiénes fue tu formación actoral? 

Con la actuación empecé a formarme en talleres del Centro Cultural de España en Bata. El primero fue con Russo Nando, un referente de México, centrado en expresión y creación escénica. Después asistí a talleres con Gorsi, Edu Marcelino y la pedagoga Astrid Jones (este último más enfocado al canto). Me incorporé a la compañía teatral Biyeyema («Locos de remate» en dialecto fang), fundada por Russo Nando alrededor de 2008‑2009, y también formé parte de grupos como Actores de Milenium, con los que trabajé en obras como Me vendió y Si Luciano fuera tan niña. Con la compañía Biyeyema participé en El fruto del elemba y en un homenaje a un actor fallecido. Todas esas experiencias me dieron conocimientos y habilidades tanto en el escenario como en la preparación de obras. Además, integré la comunidad teatral de Bata, donde los grupos locales se unían para crear un solo equipo y presentar espectáculos, como la obra itinerante Rocobongo. 

¿Cómo podemos adquirir tu libro? 

Por medio de la plataforma laboutiqueafricavivre.com

Su obra prima es cruda, sin dudas. No es la crónica de una jornada fatídica, sino una reconstrucción de un trauma que aún lastima a la ciudad de Bata. A través de su historia de vida, nos demuestra que el arte y la literatura pueden ser inmensamente sanadores. Con una madurez admirable y un talento que no conoce fronteras, el nombre de esta joven creativa resonará con fuerza en los próximos años.  

¡Muchas gracias por acompañarnos en este Especial de Cleo!

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