Mar 22 septiembre ,2026
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¿El estoicismo es una moda?

Carlos Rubén Pérez*

En los medios de comunicación se habla de la «moda» del estoicismo, en algunos ámbitos se debaten los motivos por los que muchas personas aplican preceptos estoicos en sus vidas cotidianas y cuáles son sus bondades. Tenemos filósofos especializados que escriben libros sobre estoicismo, podcast, canales de YouTube, conferencias y retiros de fin de semana.

Para entender por qué mucha gente habla y lee a los maestros de la Stoa, hay que comprender el contexto histórico en el que surge esta escuela del pensamiento en Grecia. Durante el siglo III antes de Cristo, Atenas se encontraba atravesando un periodo de crisis profunda en lo político y lo social. Dos grandes acontecimientos históricos habían socavado la grandeza de la sociedad ateniense, por un lado, el fin de la guerra del Peloponeso; si bien es cierto que Grecia resultó vencedora, también es cierto que toda guerra trae serias consecuencias a todos los pueblos participantes, vencedores y vencidos. También el fin de la polis clásica; la sociedad estaba desconfiada de las estructuras políticas tradicionales, una crisis de representatividad que sumía a la población en la desesperanza. El crecimiento y el expansionismo del imperio de Alejandro Magno, el intercambio con la cultura oriental, sumado a las migraciones para comerciar y huir de la pobreza, hacían crecer el sentimiento de desarraigo. Por lo tanto, el clima anímico era de incertidumbre generalizada; nadie estaba muy seguro de qué pasaría en un futuro próximo.

La necesidad de encontrar un sentido personal hace que las personas tengan la suficiente apertura mental para buscar respuestas universales a los grandes interrogantes que acucian a la mente humana.

Así es que, en un contexto de incertidumbre generalizada, temor al futuro, pobreza, migración forzada y cosmopolitismo, se abrió la posibilidad de que, aproximadamente en el año 300 a.C., Zenón de Citio (334-262 a. C.), con todos sus antecedentes personales, creara la escuela de la Stoa. Zenón, rico comerciante, había sufrido un naufragio y perdió todos sus bienes materiales, quedando solo con la ropa puesta. Al llegar a Atenas comenzó a estudiar con maestros cínicos, platónicos y megáricos; su filosofía es una síntesis de todos ellos, con la salvedad de que pretende ser dramáticamente práctica, lo que permite al practicante ser una persona activa en la sociedad y no un asceta. Esta escuela del pensamiento está formada por una lógica, una física y una ética. Pero, sin dudas, es la ética la que ha calado profundamente en Occidente hasta el presente.

Se llama estoicismo porque Zenón tenía la costumbre de juntar a sus alumnos en la Stoa pintada (ἡ ποικίλη στοά), llamada así porque era un espacio público al norte del Ágora donde, desde por lo menos ciento cincuenta años antes, se encontraban pintadas varias escenas de artistas que representaron batallas importantes, como la de Maratón, y mitos griegos. Un verdadero espectáculo para la vista.

Para dar respuesta al interrogante que titula este artículo, daré mi apreciación personal: El estoicismo no es una moda, dado que tiene más de dos milenios de permanencia y su influencia se puede rastrear en miles de artistas, escritores y filósofos, incluyendo las grandes construcciones religiosas como el cristianismo. Una moda siempre es pasajera, la escuela de la Stoa ha demostrado pervivir los siglos.

Esta es una época donde también hay una profunda crisis de representatividad, desconfianza en la política tradicional y desarraigo, tanto por migración como por no acceder a los recursos económicos que el capitalismo nos promete. El hartazgo y la insatisfacción profunda que produce el consumismo, sumado al temor creciente de millones de personas a las guerras, las epidemias o a perder el sustento, generan un ambiente anímico similar al de la Grecia del siglo III a.C.

Tras responder que el estoicismo no es una moda y el motivo por el que se populariza, me parece oportuna la pregunta: ¿Por qué el estoicismo y no otra filosofía? Simple, porque no es una promesa mística esperanzadora vacía, como decimos en Argentina: «No nos endulza la oreja».

Somos seres racionales y naturales. Y es en consonancia con la naturaleza y la razón donde las prácticas virtuosas del estoicismo nos otorgan el beneficio de la serenidad ante los problemas cotidianos. No creo que esté de moda, simplemente creo que se está popularizando. De hecho, en los ambientes intelectuales jamás ha dejado de ser popular.

*Carlos Rubén Pérez

Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.

Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos

Aires.

Escritor. Comunicador. Conferencista internacional. Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar

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