Instantes (primera estrofa)
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Nadine Stair
Carlos Rubén Pérez*
Cuando repasamos los años vividos, nos encontramos en la posición de imposibilitados ante la opción de cambiar lo hecho o lo no hecho. La perentoriedad del tiempo nos señala que el único momento cierto es el presente, y lo que se invalida son diferentes posibilidades de ser, lo que se constituye en un misterio imposible de develar circunscripto al pensamiento «¿Qué hubiera pasado si…?».
Al mismo tiempo, posicionarnos en un «sí» también significa la aniquilación de muchas otras opciones, elegir materializar una realidad en detrimento de otras.
El poema anterior estuvo sujeto a una gran polémica, dado que durante años fue atribuido a Jorge Luis Borges. Aunque su viuda desmintiera su autoría, aún persiste la confusión en redes sociales. Aparentemente, su verdadera autora, la estadounidense Nadine Stair (1892-1988), lo habría escrito en 1978. Independientemente de a quien se deba la creación, creo que resume el pensamiento de muchos ancianos al repasar su existencia, y que implícitamente hace alusión al tiempo en una concepción clásica tridimensional.
Para los antiguos griegos, el tiempo tenía tres dimensiones que debían ser honradas, dada la naturaleza divina del mismo. El tiempo, para ellos, estaba vivo y tenían tres deidades para explicar su indefectible paso por la vida.
Por un lado, estaba Cronos (Χρόνος), es el tiempo cuantitativo, el cual puede ser medido en horas, minutos y segundos. Nos induce a una actitud de respeto porque, a través de meditar en su discurrir, tomamos conciencia de la finitud de la experiencia humana vital.
Por otro lado, se hallaba Kairós (καιρός), es el momento cualitativo, el momento exacto para obrar, el instante preciso; una vez ocurrido, es imposible recuperarlo. Para concientizar esta dimensión era apropiado meditar en el momento ideal de soltar el cordel del arco para disparar la flecha y llegar al centro del blanco, ese instante es único.
Por último y no menos importante, Aion (αιώνιος) encarna lo vital y eterno, dimensión casi metafísica más allá de nosotros, la totalidad de la cual también somos parte. Los ciclos de la naturaleza y el lugar que ocupamos en el cosmos. Nos induce a reflexionar en la eternidad, que nos lleva a experiencias espirituales profundas.
Pensar el tiempo a la manera griega nos permite escapar a la esclavitud del reloj y puede ser un aliado para gestionar el estrés que enferma nuestra sociedad y, quién sabe, podría ser el motor de cambios sustanciales de vida.
Entender a Cronos puede ayudarnos a comprender que el ocio creativo puede permitirnos captar no solo un suceso vivido, sino también la esencialidad del mismo en su cualidad. No todo tiene que ser prisa y velocidad.
Tomar conciencia de Kairós nos sacude la modorra de la comodidad para sacarnos de la zona de confort. Nos exige valentía para hacer los cambios que nos sumergen en temores, pero que sabemos que, si no los enfrentamos, jamás podremos conocer todo nuestro potencial.
La sabiduría de Aión está en percibir que todo pasa, nada es perdurable, los buenos y malos momentos se presentarán ante nuestras vidas como un camino a ser transitado, y nos pone en modesta perspectiva ante la magnificencia del cosmos y de nuestra propia caducidad.
Decían los antiguos filósofos griegos que no es que tenemos poco tiempo, sino que no lo usamos adecuadamente, se nos escapa en trivialidades confundidas como necesidades, cuando en realidad son solo preferencias.
Tras estas sencillas pero necesarias meditaciones, me despedido hasta la próxima semana.
*Carlos Rubén Pérez
Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.
Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires.
Diplomado en felicidad. Edutin Academy. Newark, Delaware. USA.
Docente. Escritor. Comunicador radial. Conferencista internacional. Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar

