ESPECIAL DE CLEO
Desde Santo Tomé, Corrientes, lugar que adoptó como su hogar hace casi dos décadas, la jueza de Cámara Civil, Comercial y Laboral, Marisol Ramírez, nos abre las puertas de su universo personal. Madre de tres hijas y esposa, esta profesional del Derecho combina la rigurosidad de la justicia con una apasionada vocación literaria. En esta entrevista, nos cuenta cómo la escritura se convirtió en su herramienta fundamental para canalizar los sentimientos y reflejar la cotidianidad.
¿Qué significado tiene para ti la posibilidad de expresarte mediante la literatura?
Creo, como decía Borges, que la poesía nos permite transformar lo que nos sucede y lo que nos circunda. A partir de las experiencias que vivimos a diario, podemos transmitir y convertir esa cotidianeidad en arte. Para mí, los versos son una manera de canalizar un universo de emociones. Asimismo, considero que esta oportunidad refleja el compromiso que tengo con el fomento de la escritura y la lectura.
«Creo, como decía Borges, que la poesía nos permite transformar lo que nos sucede y lo que nos circunda».
¿Podrías hablarnos sobre tus obras?
Tengo dos publicadas. La primera se titula Sembrando, y fue presentada en la Feria del Libro Municipal de Santo Tomé en septiembre de 2022. Este poemario reúne 48 composiciones, algunas de las cuales están dedicadas a mis hijas, a mi ciudad y a la mujer, reivindicando su papel en la sociedad. También rinde homenaje a la amistad, a mis padres y, de alguna manera, a las emociones y sentimientos que experimento.
La segunda, titulada Vivencias, fue publicada en septiembre de 2025. La presenté este año tanto en la biblioteca de la Honorable Legislatura como en la Feria Provincial del Libro celebrada en julio. Contiene un compendio de 28 poemas y, al igual que la anterior, relata añoranzas y experiencias cotidianas. Para ello, utiliza un código y un lenguaje más bien sencillo pero atrapante, capaz de cautivar y reflejar con mucha intensidad las vivencias de la vida.
¿Qué autores han ejercido mayor influencia en ti?
Los autores que más me han influenciado son muchos, pero tal vez quienes más me atrapan y sigo son Gustavo Adolfo Bécquer, Federico García Lorca, Jorge Luis Borges y Sor Juana Inés de la Cruz. Me atraen profundamente la estructura de sus composiciones, su estilo y esa musicalidad única que aporta la rima. Creo que, justamente, la cadencia que reflejan en sus versos ha ejercido una influencia muy poderosa en mi propia escritura.

¿Tu trabajo como jueza ha nutrido tus textos?
Debo decir que quizás no desde mi rol en la magistratura. Sin embargo, cuando me desempeñaba como prosecretaria relatora en el entonces Juzgado de Instrucción de Paso de los Libres, me tocó experimentar dos situaciones muy dolorosas que calaron muy hondo en mí. Involucraron a dos niñas que sufrieron muertes violentas; estos hechos me inspiraron a escribir una composición que les dediqué, titulada Ángeles caídos, la cual transmite el flagelo del maltrato y el abuso que ellas padecieron.
¿Eres miembro de colectivos o grupos literarios?
Participo como integrante del club de lectura perteneciente a la biblioteca privada Inter Orbi de las licenciadas Elsa y Estela Moreira. Ambas son ilustres profesionales que aportan enormemente a la cultura de la comunidad. Además de formar parte de ese espacio, soy socia de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores), filial Corrientes, y asisto a diversos encuentros literarios que se realizan en la región. Soy Replicadora del Programa Justicia y Sociedad Civil, que depende del Superior Tribunal de Justicia de Corrientes, que tiene por finalidad, entre otras cosas, llevar capacitaciones sobre temas de interés a las escuelas y organismos que los requieran. Es una manera de capacitar sobre derechos fundamentales. Además, soy presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Santo Tomé, que tiene por objetivo difundir y promover el legado del Padre de la Patria.
Si tuvieras que elegir tres situaciones que te inspiran a escribir, ¿cuáles serían?
Quienes accedan a leer mis versos se darán cuenta de que la mayoría están inspirados en el dolor, el cual considero una fuente inagotable de creación. También me movilizan la angustia, el duelo, el desarraigo y la pérdida de un ser querido; estados que lindan con el sentimiento de orfandad y que funcionan en mí como una auténtica usina creativa.
Muchas de mis composiciones están dedicadas a mi padre durante el proceso de su enfermedad, el mal de Alzheimer. En ellas reflejé tanto el padecimiento que él sufría como el impacto que me generaba como hija. Asimismo, escribí el poema A una amiga, a quien le diagnosticaron cáncer de mama, además de las estrofas dedicadas a las dos niñas que sufrieron las muertes violentas que mencioné anteriormente. Por último, dediqué líneas nostálgicas a recordar mi infancia.
Vives en Santo Tomé, Corrientes, una ciudad fronteriza. ¿Tienen intercambios con escritores brasileños?
Sí, vivo en una localidad fronteriza como lo es Santo Tomé; cruzamos el puente y ya nos encontramos con San Borja, que pertenece a Brasil. Todavía no he tenido la oportunidad de llevar a cabo un intercambio de poemas con escritores brasileños, pero seguramente se va a dar la ocasión.

¿Piensas continuar con la literatura?
Sí, continuaré escribiendo. Para mí, la escritura es una manera de canalizar los sentimientos que me producen las cosas, los paisajes y las personas. Sé que esta segunda obra no será la última; ya estoy pensando en publicar una tercera, aunque aún tengo pocos poemas. La poesía nace en los momentos en que me siento inspirada, y sé que esta pasión que me acompaña desde hace mucho tiempo va a continuar.
Seguramente, cuando deje la función judicial, tendré más disponibilidad para volcarme a las letras. Tal vez ahora no lo hago con tanta cotidianeidad por circunstancias laborales que me exigen demasiada dedicación, lo que frena esa constancia. Sin embargo, considero que una vez que me retire de la magistratura, dedicaré gran parte de mis días a escribir, que es lo que me apasiona, y a leer, que por supuesto es lo que más disfruto.
¿Consideras que la omnipresencia de la tecnología nos está alejando de nuestros orígenes y de la introspección que propone la poesía?
Creo que estamos viviendo una era tecnológica tan apabullante y una vorágine tan despiadada, que considero necesario hacer una pausa para regresar a nuestros orígenes. Debemos recuperar la intención de leer, algo que se está dejando de lado, y retomar las viejas prácticas de la escritura, fomentando ambos hábitos en niños y adolescentes. Considero que no todo está perdido y que podemos lograrlo; aunque no resulta para nada fácil porque la tecnología nos lleva ventaja, es fundamental volver a nuestras raíces.

¿Podrías compartir una reflexión final con nuestros lectores?
La reflexión que me gustaría compartir es que tenemos que hacer lo que nos guste y nos apasione. Debemos transformar todas las sensaciones y vivencias que experimentamos; en mi caso, las convierto en literatura, pero otras personas pueden canalizarlas a través de la música, la danza o las manualidades, explorando diferentes disciplinas del arte de mil formas posibles. Creo que es importante saber que cada uno de nosotros posee una virtud única. Si Dios, o esa entidad superior en la que algunos creen, nos ha bendecido con un don, tenemos la responsabilidad de fomentarlo, explotarlo y utilizarlo para canalizar nuestras emociones. ¡Gracias!

