ESPECIAL DE CLEO
Tras residir durante 36 años en Nueva York y desempeñarse en su sistema de escuelas públicas, la escritora y gestora cultural Belkis Marte decidió retornar a su tierra natal con una misión clara: sembrar esperanza a través de las letras. Creadora del proyecto social El Tablazo Lee,mediante el cual ha alcanzado a más de 2600 niños en comunidades rurales y barrios vulnerables de la República Dominicana, su valiosa trayectoria y entrega comunitaria le valieron ser condecorada por el presidente del país, Luis Abinader. En esta íntima charla, nos habla sobre el poder transformador de la lectura y la urgente necesidad de acercar los libros a quienes más los necesitan.
¿Podría contarnos brevemente sobre su trayectoria en el extranjero y qué la impulsó a regresar a la República Dominicana?
Soy escritora y gestora cultural de la República Dominicana. Viví 36 años en los Estados Unidos, donde trabajé 18 de ellos en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York. En 2023 regresé a mi tierra natal con el firme deseo de aportar a mi comunidad y compartir parte de lo que la vida me había brindado. A través de la escritura y de mi proyecto comunitario El Tablazo Lee con Belkis M. Marte, trabajo para acercar los libros a los niños del campo y de barrios vulnerables, promoviendo el amor por la lectura, la imaginación, la creatividad y la posibilidad de soñar con un futuro diferente.
¿Qué grandes lecciones le dejó su etapa en Nueva York y de qué manera influyó en su decisión de regresar a la República Dominicana?
Vivir tantos años en Nueva York me enseñó a convivir con personas de diversas culturas, a ser más independiente y a adaptarme a distintas circunstancias. También aprendí que, aunque las personas tengamos costumbres y maneras de pensar diferentes, siempre podemos encontrar puntos en común.
Creo que una de las mayores enseñanzas fue aprender a valerme por mí misma, a enfrentar los retos y a seguir adelante incluso cuando las cosas no resultaban como esperaba. Esos años también me dieron una perspectiva más amplia de la vida. Cuando uno vive fuera de su país, aprende a mirar su propia tierra con otros ojos, comienza a reconocer cosas que antes daba por sentadas y comprende mejor lo que significa pertenecer a un lugar. Regresar a la República Dominicana me permitió mirar mi país desde esa nueva perspectiva y decidir cómo quería vivir esta etapa de mi vida.

¿Cómo nació la iniciativa de El Tablazo Lee y qué impacto ha tenido en las comunidades rurales?
El Tablazo Lee nació de una necesidad que sentí cuando comencé a escribir mis libros. Comprendí que esas obras debían llegar a los niños del campo porque, cada vez que veía a uno de ellos, me reconocía a mí misma cuando era pequeña. Notaba que en las comunidades rurales había muy pocos textos, e incluso el acceso a la lectura es limitado en muchas escuelas públicas de nuestro país. Al mismo tiempo, contemplaba tanta pobreza en esas zonas que empecé a preguntarme cómo podía contribuir, desde mi conocimiento, a transformar un poco esa realidad.
Pensé que la literatura podía llevarles algo de sosiego, abrirles las puertas a otros mundos y ayudarles a descubrir posibilidades que quizás nunca habrían imaginado. Soñé con que la lectura transformara su manera de percibir la vida y, de alguna forma, contribuyera a cambiar el rumbo de sus destinos. Así comenzó este proyecto: creando rincones de lectura en hogares, escuelas y centros comunitarios, con la valiosa colaboración de personas de las propias localidades que se comprometen a leer con los chicos cada semana.
Hoy contamos con 33 rincones de lectura y hemos llegado a más de 2600 niños. Pero más allá de las cifras, lo que me moviliza es aquella niña que fui y que todavía distingo en la mirada de cada infante al que le entrego un libro. Sé perfectamente que un libro no puede resolver por sí solo la pobreza material, pero sí es capaz de abrir una ventana, despertar la imaginación y ayudar a un menor a descubrir que su entorno no tiene por qué ser el límite de sus sueños. Ese es el verdadero sentido de mi trabajo: devolverle al campo parte de lo que he recibido de él.
«El Tablazo Lee nació de una necesidad que sentí cuando comencé a escribir mis libros. Comprendí que esas obras debían llegar a los niños del campo porque, cada vez que veía a uno de ellos, me reconocía a mí misma cuando era pequeña».
¿En qué proyectos literarios y talleres se encuentra trabajando actualmente y cuáles son sus metas para expandir el impacto de su fundación y de sus espacios educativos?
Actualmente estoy dedicada a varios proyectos literarios y culturales. Uno de los que más tiempo y corazón me demanda es El Tablazo Lee con Belkis M. Marte, que continúa expandiéndose y llevando libros a niños de zonas rurales y periféricas a través de los rincones de lectura. También trabajo en la promoción de la lectura creativa con niños y jóvenes, porque me interesa que no solamente lean las historias de otros, sino que descubran que poseen una imaginación y una voz propias, convirtiéndose en creadores de sus relatos. Esta labor la desarrollo todos los sábados en Bellas Artes de San Cristóbal.
Asimismo, en enero comenzaré un taller dirigido a adultos mayores con el propósito de ayudarlos a rescatar y escribir sus biografías. Me preocupa que tantas vivencias, recuerdos y enseñanzas se pierdan cuando quienes las guardan ya no estén entre nosotros. Quiero ofrecerles herramientas para que narren sus experiencias y dejen a sus hijos, nietos y demás familiares un legado escrito; una parte de su memoria que permanezca en el núcleo familiar a través del tiempo.
Entre mis planes futuros también está seguir ampliando el alcance de nuestra fundación, fortalecer los rincones de lectura existentes, capacitar a los voluntarios que acompañan a los niños en las jornadas y conseguir más apoyo para llegar a nuevas comunidades. Siento que todavía tengo mucho por hacer. Deseo seguir escribiendo y creando espacios donde la literatura nos permita imaginar, expresarnos, preservar nuestras memorias y dejar algo valioso a las generaciones que vienen detrás de nosotros.
Más allá de los números, ¿qué balance hace del trabajo realizado hasta ahora y qué es lo que más valora del impacto en las distintas comunidades?
Detrás de cada uno de esos espacios existen chicos que tienen la oportunidad de acercarse a las páginas, descubrir nuevas historias y desarrollar su imaginación; pero también hay personas de las propias localidades que se comprometen a acompañarnos en este proceso. Hay escuelas que albergan una gran cantidad de alumnos y, de una manera u otra, ellos también resultan beneficiados por estos textos.
Para mí, el impacto no se mide solamente por la cantidad de menores que hemos alcanzado, sino también por las posibilidades que podemos abrirles y por las semillas que sembramos a través de la lectura.

Para quienes se sientan conmovidos por su labor, ¿de qué maneras se puede colaborar con sus proyectos y qué campañas tienen activas actualmente?
A través de El Tablazo Lee, existen muchas maneras de colaborar con nuestros proyectos culturales y sociales. Se pueden donar libros infantiles en buen estado, aportar recursos económicos para la compra de ejemplares y útiles o ayudarnos a conectar con personas e instituciones que deseen sumarse a la iniciativa. También es posible cooperar con nuestra campaña anual Haz feliz a un niño en Navidad, mediante la donación de juguetes, ropa, calzado o fondos destinados a llevar alegría a los chicos que han dedicado su tiempo a la lectura durante todo el año.
Otra forma de apoyar es integrándose a El Tablazo Lee Regala Experiencias, una propuesta con la que buscamos acercar el arte y la cultura a las comunidades. Más allá de lo material, nos ayuda enormemente que compartan nuestros proyectos, nos recomienden y nos pongan en contacto con empresas o padrinos que puedan contribuir.
Cada colaboración cuenta: a veces un solo texto, un pequeño aporte o abrir una puerta puede marcar una gran diferencia. Si algo he aprendido en este camino, es que cuando unimos voluntades llegamos mucho más lejos. Por eso, invito a quienes lean esta entrevista a acompañarme; cualquier mano amiga que contribuya a sembrar cultura y alegría será de corazón bienvenida.
¿Cuáles son los títulos principales de sus obras y qué temática o inquietudes unifican su literatura tanto para niños y adultos?
He escrito obras dirigidas tanto al público infantil como al adulto. Entre mis libros para niños destacan Memorias de mi infancia, Banana y Zanahoria sueñan con ser libres, Una chiquita gigante, El girasol haragán, Aire y árbol, El charco juguetón y Abuelo, ¿qué es la Navidad? Para un público más adulto, publiqué De ti depende el color de la noche por si no amanece y Yo soy lo que me circunda.
Mi escritura abarca distintos temas y géneros, pero en cada una de mis creaciones encuentro una oportunidad perfecta para explorar la imaginación, las emociones, la libertad y nuestra intrínseca relación con el entorno.
Su obra ha trascendido fronteras. ¿Cómo ha sido su experiencia participando en colectivos internacionales y qué significó para usted su reciente visita a Argentina?
La literatura me ha abierto puertas que me permiten conocer otras culturas, dialogar con escritores de diferentes países y llevar mi voz más allá de las fronteras de la República Dominicana. Recientemente tuve la oportunidad de viajar a Argentina, específicamente a Tucumán, para participar en el Tercer Encuentro Nacional e Internacional de Escritores del Sol. Fue una experiencia sumamente significativa, no solo por el intercambio literario, sino también por la posibilidad de compartir mi identidad dominicana con personas de otras latitudes.
Asimismo, pertenezco a Arte Poética Latinoamericana, un colectivo integrado por autores de distintas partes del mundo. Gracias a ese vínculo, he viajado en varias ocasiones a Colombia para compartir vivencias con otros poetas unidos por el amor a la palabra. Estos viajes me confirman que la poesía posee la capacidad de acercarnos, incluso cuando venimos de contextos e historias distintas. La palabra nos permite reconocernos, escucharnos y hallar puntos en común.
Me siento profundamente agradecida por los caminos que las letras me han trazado; sigo aprendiendo y compartiendo con el firme deseo de continuar llevando mis raíces dominicanas a otros lugares y de seguir construyendo puentes humanos a través de la literatura.
Usted ha recibido importantes distinciones a lo largo de su carrera. ¿Qué significado han tenido estos reconocimientos en su trayectoria y cómo vivió en lo personal el homenaje como Dominicana Destacada en el Extranjero?
Cuando recibí el reconocimiento de Dominicana Destacada en el Extranjero de manos del presidente Luis Abinader, acababa de perder a mi madre y atravesaba un dolor desgarrador. En medio de aquel sufrimiento, esa distinción fue como un vaso de agua fresca sobre un suelo que había estado ardiendo bajo el sol. No borró mi duelo, pero trajo un poco de paz a mi existencia; por eso fui a recibirlo en nombre de mi madre y se lo dediqué por completo a ella.
También obtuve el segundo lugar del Premio Juan Bosch de Funglode por mi cuento Escribo. Además, he sido galardonada en dos ocasiones con el Premio Fradique Lizardo y reconocida como escritora del año en mi provincia, San Cristóbal. Para mí, todos estos honores son como pequeños escalones que voy subiendo en mi evolución literaria. Cada uno ha representado un momento trascendental que me ha ayudado a reafirmar mi camino como autora.
Siento que, poco a poco, mi trabajo comienza a ser visto con otros ojos en el ámbito de las letras. Acepto estos laureles con profunda gratitud porque me animan a seguir escribiendo, aprendiendo y creciendo. Sé que todavía tengo mucho que contar y que la literatura sigue siendo un sendero que quiero continuar recorriendo.
Para concluir, ¿cómo pueden seguir de cerca su labor quienes nos leen y qué mensaje final le gustaría dejar a la comunidad de Cleo Diario Cultural?
Quienes deseen conocer más sobre mi trabajo y nuestros proyectos comunitarios, pueden seguirme a través de las redes sociales. En Instagram me encuentran como @belkism.marte y @eltablazoleerd. En Facebook estoy como Belkis M. Marte y El Tablazo Lee, y en TikTok pueden buscarme como @eltablazoleebelkis.m.marte. Los invito a acompañarme en este camino donde la literatura, la poesía y el amor por la lectura se convierten en puentes para conectar personas y transformar vidas, especialmente las de los niños.
Quisiera compartir con ustedes la convicción de que nunca es tarde para encontrar nuevas maneras de aportar a la sociedad, de transmitir lo que hemos aprendido y de convertir nuestras experiencias en algo que sirva a los demás. La poesía ha sido una compañera fundamental en mi vida; me ha permitido hallar belleza incluso en los momentos difíciles y darle voz a muchas de las emociones que llevo dentro. Hoy, a través de las letras y de El Tablazo Lee, procuro que esa belleza también alcance a la infancia, logrando que un libro les abra una ventana a otros mundos y despierte en ellos el deseo de imaginar, descubrir y soñar. Después de tantos años en el extranjero, regresar a mis raíces y trabajar con mi gente es una forma de agradecer todo lo que la vida me ha brindado. Siento que todavía tengo mucho por compartir y cada niño que descubre el placer de la lectura me recuerda por qué vale la pena seguir adelante.
A los lectores de Cleo Diario Cultural, les digo: nunca subestimen el impacto que pueden tener en los demás. A veces un pequeño gesto, una palabra o un libro dejan una huella que dura toda la vida. Quiero despedirme con la frase que identifica mi proyecto: «Pon un libro en las manos de un niño y estarás sembrando miles de árboles». Creo firmemente que sembrar lectura es sembrar esperanza, y todos podemos contribuir a que ese bosque crezca. Muchísimas gracias.
«Quisiera compartir con ustedes la convicción de que nunca es tarde para encontrar nuevas maneras de aportar a la sociedad, de transmitir lo que hemos aprendido y de convertir nuestras experiencias en algo que sirva a los demás».

