José Owono Owono Adugu (Bata, Guinea Ecuatorial)
Un arroyo, un ahorcado,
un disfraz, un abogado,
una luz, una secuela,
un azul, extensa ternura.
Un amor, una locura,
un calor, brillo y blancura,
un blasón, un temor,
un espanto, asombro y furor.
Una mirada, una puerta,
una palmada llena de fuerza;
un audaz, un impulsivo,
una lisonja, feroz adictivo…
Un mundo tierno al asfalto,
un rumbo lleno de asaltos,
incestos, conjeturas feroces
que, dan apenas abasto.
Alegrías tristes presentes,
ausentes fragancias entre los bordes,
destroces, cestos vacíos de repletos,
toscos, palurdos que de lleno son ineptos; consensos…
Lluvias de baladas a diario,
astucias saladas, victimarios;
inocentes que se culpan a sí,
culpables libres que festejan
siempre feliz, a pesar de la culpa.
Sí, gente infinitamente indispuesta,
alérgica a una insignificante disculpa.
Y todo ocurre justo aquí, en mi barrio,
en la casa en que crecí… aquí,
donde respira víctima y victimario.

