Jorge Sandoval (Corrientes, Argentina)
Desde lejos la observaba
caminando por senderos
que sólo ella imaginaba.
Conversaba con el aire,
con su sombra y con más nadie;
sólo hablaba con su memoria
distorsionada.
Ella era feliz
con poco y con nada,
porque lo mucho la agobiaba.
Se sentía importante,
una reina sin diamantes,
sin corona y sin riquezas,
pues era su persona
la más cálida en las fiestas.
Cada año en estas fechas
ella desfila coqueta;
se pone lo mejor que tiene,
saluda alegremente,
no le importa la gente,
sólo vive su andar.
Así va por la vida,
cantando su alegre cantar;
su corazón le da todo
alegría, amor… no necesita más.

