Sáb 24 octubre ,2026
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Superación y fe a través de la poesía

ESPECIAL DE CLEO

Tras cumplir el gran sueño de publicar su primer libro, Marina Noemí Pérez, de Goya, Argentina, nos abre su corazón en una charla conmovedora. En esta entrevista, revela cómo la poesía y el amor se convirtieron en sus mayores impulsos para salir adelante tras haber atravesado una infancia y adolescencia difíciles, marcadas por el dolor y los pensamientos suicidas. Aferrada a la fe en su Creador, Marina hoy no solo comparte su arte, sino también su valioso testimonio de resiliencia.

Además de escribir, ¿tienes otras actividades?

Actualmente me encuentro culminando mis estudios secundarios y, en paralelo, realizo una formación en Masaje Deportivo junto con un Máster en Técnicas de Masajes. Además, desde hace doce años me desempeño como modista y cuento con capacitación en confección de muñecos soft y diversas manualidades, disciplinas que desarrollo desde hace ya bastante tiempo.

Publicaste un libro que fue un suceso. ¿Cómo fue el proceso de gestación?

La publicación de mi libro fue algo completamente inesperado, un anhelo que siempre estuvo conmigo. Pensaba que, en algún momento de la vida, Dios me daría la oportunidad de cumplir ese gran sueño. Así fue como el año pasado, en 2025, recibí una propuesta muy sorpresiva por parte de la Casa de Cultura. A partir de ahí, dispuse de apenas dos meses de preparación para seleccionar, de entre todos mis escritos, los sesenta poemas necesarios.

Fue un proceso contrarreloj en el que debí revisar muchísimas cosas. Afortunadamente, conté con un inmenso apoyo de personas que se ofrecieron generosamente para ayudarme con la corrección y la búsqueda de la imprenta, algo totalmente nuevo para mí. Lo mismo ocurrió con la parte visual de la portada: todo se fue uniendo de forma natural, ya que utilicé como base un cuadro que había pintado Nazareno. Fue como un rompecabezas cuyas piezas encajaron solas en ese breve periodo de tiempo, gracias a Dios. Sé que un logro así es inusual; la mayoría de los autores consagrados dedican años a preparar una obra, mientras que lo mío floreció de forma repentina.

¿Por qué elegiste el género poético y no otro?

Mi acercamiento a la poesía nació de mi lado romántico; desde siempre me atrajo esa sensibilidad. Creo que mi mayor fuente de inspiración inicial fue la obra Romeo y Julieta de William Shakespeare, la cual me cautivó profundamente. A partir de allí, y como le sucede a casi cualquier joven, el amor se convirtió en el gran impulso para volcarme definitivamente a la escritura lírica.

¿La espiritualidad ocupa un lugar muy importante en tu vida?

En el plano espiritual, la presencia del Creador ha sido una constante en mi vida, incluso en las circunstancias más complejas. Mi inicio en la literatura se dio durante una infancia y adolescencia sumamente difícil, marcada por etapas en las que atravesé pensamientos suicidas. En esos momentos de oscuridad, tanto el refugio de las letras como la fe fueron mis motores para salir adelante y superar el dolor.

Hoy en día, más allá de los credos, tengo la certeza de que existe una sola deidad y procuro tenerla presente en todo momento como mi prioridad absoluta. Quizás para algunos resulte llamativo mi cambio de religión, ya que actualmente profeso el islam. En nuestra práctica no existe la idolatría; si bien respetamos y valoramos profundamente a figuras como Jesús, Abraham y María, no utilizamos intermediarios a la hora de rezar o realizar nuestras oraciones. Nos dirigimos de manera directa a Dios en cada instante de nuestra vida.

«En esos momentos de oscuridad, tanto el refugio de las letras como la fe fueron mis motores para salir adelante y superar el dolor».

¿Qué importancia tiene el amor para ti?

Siempre digo que la escritura no es la única salida para todos, pero sí considero fundamental buscar y tener presente al Creador ante cualquier dificultad en la vida, ya sea laboral o emocional. En mi caso, el refugio fueron las letras, pero existen otros caminos: crear música, tocar un instrumento o abrazar cualquier disciplina que nos aleje de los malos pensamientos y de la angustia que estemos padeciendo. Se trata de buscar esa pequeña luz al final del túnel y entender que no todo es oscuridad; y si no logramos verla, aferrarnos a la fe, que es la mejor guía. Por más que emocionalmente la estemos pasando mal —especialmente cuando se sufre por desamor—, nunca debemos dejar de creer en el amor. Sobre todo, en el de nuestro Creador, que es compasivo, misericordioso y nos acepta tal cual somos.

¿Has brindado charlas de acompañamiento y prevención en las escuelas?

Brindo charlas en colegios cuando me invitan, especialmente en espacios dedicados a jóvenes que están atravesando realidades complejas o para compartir mi testimonio de resiliencia frente a la prevención del suicidio. Hablo desde mi experiencia en primera persona; conozco lo que es caer repetidamente en esa oscuridad y haber estado a punto de tomar una decisión drástica. Siento que Dios me iluminó y me rescató, sosteniéndome para no dejarme caer.

Recuerdo en particular una invitación de la profesora Alba en la Escuela Sagrado Corazón, una madre que lamentablemente atravesó la dolorosa pérdida de un hijo por este mismo motivo. Escuchar a tantos chicos que hoy cargan con una mochila pesada, que no encuentran quién los escuche o que callan por vergüenza, fue como revivir mi pasado. Me vi reflejada en sus miradas y recordé cuando me sentía completamente desprotegida. Mi propósito al visitarlos no es ponerme en un pedestal como escritora, sino ofrecerles una palabra de esperanza y decirles que no están solos. Busco concientizarlos sobre la importancia del apoyo mutuo entre amigos; a veces, compartir estas vivencias ayuda a que otro se aliente y entienda que su dolor no es único. Intento brindarles la empatía y la contención que, lamentablemente, muchos adultos hoy en día no logran ofrecerles.

¿Hay un segundo libro en camino?

No es que no esté trabajando en nuevos escritos, sino que a veces, debido a la situación económica actual, una debe priorizar otras urgencias materiales. Sin embargo, así como en su momento dejé en manos de Dios el anhelo de publicar mi primera obra, hoy hago lo mismo con el porvenir. Cuento con textos suficientes para editar dos nuevos volúmenes, pero confío en que el Creador me marcará el momento indicado.

Me reconforta mucho que la gente me siga pidiendo aquel primer ejemplar e incluso me reclamen una segunda entrega. He recibido solicitudes a nivel internacional para comercializarlo de forma digital, pero debido a que aún debo completar los registros formales de autoría, no he podido habilitar la venta en línea. Si Dios quiere, la comunidad será la primera en saber cuándo se pondrá en marcha mi próximo proyecto, el cual se titulará Tocando fondo. Esta obra estará dedicada a explorar esos tramos de profunda oscuridad, cuando una se encuentra en lo más complejo de la caída.

¿Qué consejos darías a aquellos que sienten inclinación por la poesía?
Considero que quienes tienen una inclinación hacia la lírica experimentan el mundo desde una dimensión más honda, directamente conectada con el universo emocional. El poeta sufre, padece, se enamora y se desencanta; ya sea de una pareja, de las circunstancias o de la vida misma, pero el amor siempre permanece como su eje central. Para mí, el autor de versos es aquel que, a pesar del dolor, sigue creyendo en ese sentimiento. Insto a quienes inician en esto a confiar en su instinto creativo y a seguir adelante. En lo personal, esa es mi búsqueda definitiva: ser una poeta que le canta tanto al amor como al sufrimiento humano.

¿También tienes inclinación por el atletismo?

El año pasado toqué fondo debido a diversas circunstancias acumuladas; fue como cargar una mochila pesada durante demasiado tiempo hasta convertirse en una bomba de tiempo que finalmente explotó. En ese momento difícil, mi hijo mayor notó que yo no estaba bien. Al ser deportista, me propuso salir a correr. Justamente coincidió con una competencia solidaria para recaudar fondos para la operación de un niño. Disponía de apenas quince días de preparación y, aunque solía caminar o andar en bicicleta, nunca había corrido. Era adentrarme en un mundo completamente desconocido.

Participé en esa carrera de tres kilómetros y logré obtener el cuarto o quinto lugar. A partir de allí, descubrí una actividad que me fue sacando a flote y me ayudó a mantener la mente ocupada lejos de la angustia. Comencé a entrenar diariamente entre una hora y una hora y media, aprovechando el tiempo en que mis hijos practicaban ciclismo. Llevo un año y dos meses compitiendo en maratones: empecé con distancias cortas de dos o tres kilómetros, ascendí a cinco y actualmente ya compito en los diez kilómetros, donde he llegado a alcanzar el segundo puesto. Mientras la situación económica me lo permite, sigo inscribiéndome, aunque hoy en día hay competencias con costos muy elevados que no puedo afrontar; aun así, continúo entrenándome para mantenerme activa.

Esta vivencia demuestra que no soy solo escritora y masajista, sino también una atleta en pleno desarrollo. El deporte se convirtió en otra herramienta fundamental para superar cualquier crisis o padecimiento. Es una prueba de que, más allá de la literatura, una puede encontrar nuevos desafíos que no solo transforman lo psicológico, sino que impactan positivamente en la salud integral.

¿Cómo podemos conseguir tu obra?

Afortunadamente, y gracias a Dios, me he quedado sin stock de mi primera obra; logré vender todos los ejemplares y solo conservo uno de recuerdo. Si Dios quiere, pronto me pondré en campaña tanto para realizar una nueva tirada como para evaluar la posibilidad de lanzar mi segundo libro.

¿Cómo localizarte en las redes?

En cuanto a mi presencia digital, me pueden encontrar en Instagram como @pocajonta323, que es el espacio donde suelo estar más activa. También abrí hace un par de semanas una cuenta de TikTok (@marinaperez), donde empecé a subir poco a poco videos acompañados por los audios de mis composiciones. Cabe aclarar que en mis redes comparto únicamente los poemas que ya forman parte del libro impreso. Evito difundir mis textos nuevos o inéditos debido a que suelo participar en certámenes internacionales; estas competencias exigen como requisito excluyente que las obras no hayan sido expuestas en ninguna plataforma digital ni medio de comunicación. Por lo tanto, mantengo ese material en resguardo mientras sigo compartiendo el resto de mi trabajo de forma gradual.

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