ESPECIAL DE CLEO
Coordinador cultural y escritor desde la infancia, el autor centroamericano Mayron Blanco ha consolidado un universo literario singular desde New Jersey, Estados Unidos, fusionando el suspenso de Edgar Allan Poe con el laberinto psicológico de Jorge Luis Borges. Autor de los libros Diario de un poeta solitario, The Devil’s Tree y otros relatos lúgubres y del aclamado poemario en prosa El borde enfermo de algunas pesadillas —recientemente adaptado a una potente obra musical de rock y metal—, el creador dialoga con nosotros bajo su sello Locura Poética.
Mayron, ¿podrías contarnos desde cuándo escribes y cuál es tu labor actual en el ámbito de las publicaciones?
Me desempeño como coordinador de Tupadita. Llevo ya bastante tiempo escribiendo, una pasión que me acompaña desde que era pequeño. Para mí es un verdadero placer poder compartir hoy mis textos con todos ustedes a través de las páginas de la revista.
¿Cómo ha influido el entorno cultural de los Estados Unidos en tu visión artística y qué papel juega la literatura sudamericana en tu obra?
Vivir en los Estados Unidos, en un estado caracterizado por una enorme diversidad, me ha enriquecido profundamente. Estar rodeado de tantas costumbres me brinda un amplio margen de intercambio; me permite tomar lo mejor de cada cultura para volcarlo en mis propias creaciones, ya sea en el arte, los libros o la música, logrando que mi inspiración crezca de manera constante.
En este momento tengo la mirada puesta en la Argentina, una tierra que me aporta una valiosa influencia sudamericana. Me fascina su literatura y absorbo todo ese bagaje como un componente sumamente positivo que nutre mi mundo creativo.

Tus textos poseen una atmósfera muy particular. ¿Cuáles son tus principales referentes literarios y cómo defines la búsqueda psicológica y estética de tu poesía?
Mi búsqueda poética se orienta hacia el suspenso, el terror y el drama, aunque lógicamente también abordo el amor y el desconsuelo. Me atrae profundamente la estética gótica. Mis grandes referentes son Edgar Allan Poe y, dentro de la literatura hispanohablante, Jorge Luis Borges; ambos constituyen una inmensa fuente de inspiración.
A partir de estas influencias, construyo escritos con una sólida base psicológica. Me interesa explorar la mente humana, trabajar con «la sombra» y con aquello que incomoda al lector; es ahí donde nace la verdadera chispa al momento de crear. Para lograrlo, me gusta visitar los lugares que me inspiran, ya sea un parque, una calle o un bar. Necesito sentir y palpar los espacios para desarrollar mis ideas y darles forma a mis cuentos cortos y poemas, encontrando lo extraordinario dentro de la vida cotidiana.
El acto de escribir te acompaña desde la infancia. ¿Cómo se transforma esa pulsión natural en tu método de trabajo actual?
Desde muy pequeño me llamaba la atención la escritura; componía canciones y poemas de una manera que sentía completamente natural. Con el tiempo, logré volcar esa búsqueda interna, que proviene desde lo más profundo del alma y de la conciencia, en los escenarios abiertos de la literatura. Me atraen enormemente los cuentos cortos; disfruto crear mis propios mundos, sentarme a imaginar paso a paso cada una de las circunstancias que integrarán un relato y desarrollar esa faceta imaginaria sin importar la temática.
Mi método consiste en concentrarme en sentir la historia primero y buscar minuciosamente las fuentes de inspiración. Me gusta estudiar a fondo el tema que voy a desarrollar, investigando en libros y en la música. Si decido describir un paisaje, necesito que ese escenario exista en la realidad, observarlo con mis propios ojos y, recién entonces, trasladarlo con total fidelidad hacia la escritura. Es una técnica que aplico con excelentes resultados en mi narrativa breve.
Estás en una etapa de alta producción. ¿Cuáles son los proyectos en los que trabajas de manera constante y cómo vinculas tu poesía con el plano audiovisual y musical?
Actualmente estoy terminando de delinear un nuevo poemario, un proyecto con el que sentía una deuda personal y al que ya le estamos dando los últimos retoques. En paralelo, avanzo firmemente con la musicalización de mis textos; nos encontramos en pleno proceso de adaptar muchas de estas piezas —cuya autoría me pertenece al 100 %— a un formato sonoro y visual. Trabajamos de manera constante, prácticamente cada semana generamos material nuevo o producimos un pequeño video para mostrar el avance del poema en el que estamos inmersos. Mi meta es tener este poemario editado e impreso durante los primeros meses del próximo año.

¿Podrías realizarnos un recorrido cronológico por tus libros y contarnos cómo fue la experiencia de fusionar uno de ellos con el género del rock y el metal?
Mi debut literario fue Diario de un poeta solitario, un libro muy querido por ser el primero, una suerte de hijo que vino a la luz. Reúne composiciones que van desde el desahogo y el amor hasta la soledad, la miseria existencial, la búsqueda espiritual del ser en su interior y ciertas dosis de crítica social. Mi segundo libro se titula El borde enfermo de algunas pesadillas, una obra de prosa poética en la que utilicé el suspenso y el terror para edificar un universo profundo.
Este proyecto se musicalizó este año bajo una estética de rock y metal, y el resultado quedó de maravilla; ha recibido muy buenos comentarios y se encuentra disponible en YouTube. Decidimos llevarlo a la música para conectar con aquellas personas que quizás no se toman el tiempo de leer de forma tradicional. El libro cuenta además con ilustraciones diseñadas para sumergir al lector por completo en la experiencia.
Mi tercer libro se titula The Devil’s Tree y otros relatos lúgubres. El nombre remite a un árbol envuelto en mitos que se encuentra en un lugar geográfico real; a partir de ese escenario, desarrollé una serie de historias de suspenso, relatos sumamente personales, opiniones y fragmentos en prosa que completan mi visión del misterio.
¿Qué lugar ocupa la lectura en tu rutina diaria y cómo influye en tu propia creación literaria?
Siempre lo digo: me considero un mejor lector que escritor. Me fascina la lectura y tengo la disciplina de dedicarle al menos una hora cada mañana a estudiar los libros clásicos y la literatura tradicional. Considero que leer de forma constante es una práctica fundamental e indispensable para poder escribir, ya que nos brinda información y nos conecta directamente con el autor.
Aunque a veces nos cueste sentarnos y hacernos el tiempo, el disfrute de la lectura —sea cual sea el género que nos llame la atención— es una de las puertas principales hacia la creación literaria. Siempre es enriquecedor buscar diferentes textos, adentrarse en mundos que ya fueron creados y sentir la profundidad de las palabras plasmadas en esos hermosos libros.
«Siempre lo digo: me considero un mejor lector que escritor. Me fascina la lectura y tengo la disciplina de dedicarle al menos una hora cada mañana a estudiar los libros clásicos y la literatura tradicional».
¿Existe alguna época del año en particular que estimule más tu creatividad y cómo influye el paisaje en el nacimiento de los textos?
Escribir es un ejercicio cotidiano que mantengo a lo largo de todo el año, pero la estación que más me estimula para crear siempre será el otoño. La transformación de todo a mi alrededor, el cambio de color y la caída de las hojas, ver cómo el verano se va alejando y cómo el mundo se altera, me genera un enorme impacto y me ayuda a inspirarme. Es la época donde siento una mayor claridad para componer. Me gusta mucho contemplar las montañas y los bosques; la vida me ha permitido estar en contacto con estos paisajes para poder plasmarlos. Cuando llega este tiempo, especialmente entre octubre y noviembre con el inicio del frío, es cuando más surgen nuevos escritos y siempre trato de aprovechar esa atmósfera nostálgica para producir bastante material.
¿Qué significa la poesía en tu vida a nivel personal y cómo ha transformado la literatura tú día a día?
La poesía es mi gran método de desahogo; es la vía para sacar todo lo que habito, aquello que nace desde el alma y viene de lo más profundo de mi ser, incluso desde las zonas donde hay dolor. Escribir me permite conectarme con mis emociones, me ha ayudado muchísimo en mi vida y me ha facilitado la manera de expresarme y comunicarme con los demás. Las letras son una herramienta extraordinaria que utilizo para mejorar día a día como persona. Definitivamente, la poesía y la literatura me han salvado.
Para concluir este enriquecedor encuentro, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a los lectores de Cleo y en qué plataformas digitales pueden seguir de cerca tu universo poético y musical?
Quiero agradecer profundamente por este espacio y por haberme tenido en cuenta. Mi mayor gratitud va para cada uno de los lectores: nosotros plasmamos las líneas y dejamos volar la imaginación, pero son ustedes quienes le dan vida a cada uno de los escritos. Lograr que se involucren y sean parte de este universo es un regalo inmenso para quienes amamos la literatura.
Para seguir de cerca mis proyectos, interactuar y conocer las novedades semanales y musicales, los invito a sumarse a mis plataformas oficiales bajo el nombre de Locura Poética. En Facebook, me encuentran con esa misma denominación; en Instagram, a través de la cuenta @locurapoetica83 y en nuestro canal de YouTube, donde se encuentra disponible toda la obra musicalizada de rock y metal, bajo el usuario @locurapoetica4514.

Bienvenidos todos a este viaje a través de las letras.

