Carlos Rubén Pérez
Hace más de veinticuatro siglos los filósofos estoicos hicieron aportes significativos al pensamiento universal que siguen sumamente vigentes en el presente actual. Entre estos filósofos destaca Epicteto (Hierápolis, 55 – Nicópolis, 135), quien meditó y enseñó la dicotomía del control.
La práctica de esta y otras enseñanzas para el buen vivir cotidiano hace que los seguidores de los principios de esta escuela filosófica puedan tener una higiene mental que les permite una mejor calidad de vida al poder aceptar las vicisitudes de la vida y ahorrar energías emocionales, que de otra manera serían vanamente desperdiciadas provocando sufrimiento innecesario.
Hoy en día, la mayoría de los filósofos coinciden en que la filosofía estoica está de moda; en lo personal, no estoy de acuerdo, una moda es pasajera y el estoicismo trasciende los siglos.
Solamente sucede que esta corriente del pensamiento está siendo redescubierta por la sociedad ante los retos del desarrollo actual en los medios de comunicación, la globalización y el impacto que tienen sobre nuestras vidas. El estoicismo destaca porque trata sobre los grandes tópicos de la existencia humana, creo que ese es el motivo de su popularidad.
Soy amante del estoicismo, hoy solamente compartiré esta gran enseñanza. Creo que es una de las cosas más importantes que tenemos que aprender y llevar a la práctica diaria, esta se puede aplicar casi en todas las áreas de nuestras vidas, por ende, también en los conflictos interpersonales. Además, transmitir a los jóvenes esta enseñanza será un beneficio futuro invaluable que les evitará sufrimientos permitiéndoles vivir vidas ecuánimes haciéndolos más resilientes.
La dicotomía del control consiste en diferenciar dos tipos de actos o situaciones, aquellos que dependen exclusivamente de uno, como son los pensamientos y las acciones, y aquellos que son externos y no están bajo nuestro control.
Para dar un ejemplo concreto, en la profilaxis de un conflicto no puedo controlar lo que otra persona pueda pensar o sus actitudes hacia mí, no obstante, está en mi soberanía como responder, dado que mis pensamientos son míos y por lo tanto puedo educarlos.
Puedo tener la mejor predisposición a la amabilidad hacia otra persona, pero no tengo ninguna incidencia hacia la respuesta de la otra parte. No es una negación ni un escapismo, es simplemente usar el razonamiento. Si otra persona no corresponde al buen trato y, por el contrario, se muestra desatenta y hasta agresiva no debería ser motivo de preocupación para nosotros, porque no podemos cambiar su manera de pensar.
No dependen de nosotros la salud, la fama o la opinión de la gente sobre nosotros, entre otras cosas. Aunque si dependen hacer ejercicios, alimentarnos bien, realizar higiene mental y tratar de ser personas de bien para la comunidad.
Voy a dar otro ejemplo fuera del ámbito de los conflictos. En la vida académica debo estudiar a conciencia, tener cierta disciplina mental para cumplir objetivos, pero el momento del examen y la mente del profesor no están bajo mi control. Pueden pasar muchas cosas, un problema de salud que me impida llegar al examen, que el docente por alguna circunstancia personal esté frustrado y se muestre más exigente de lo normal, en fin, tantas situaciones que escapan de nuestra influencia.
Los antiguos estoicos daban un ejemplo que me parece fascinante, el del arquero. Ellos decían que un buen arquero podía practicar mucho, controlar su respiración, procurar que los materiales del arco sean de calidad, afinar la vista para disparar una flecha. Pero a partir del momento en que esta partía hacia su blanco, ya no dependía de quien disparaba. Numerosos factores podían incidir, como el cambio de viento, que el blanco se desplace, etc.
Espero que esta mínima introducción al pensamiento estoico pueda servir de disparador para muchos de los innumerables lectores de LatinoCalifornia y sigan interesándose en esta escuela filosófica. Además, quiero desearles un feliz y próspero 2025 para todos.
Carlos Rubén Pérez
Licenciado en Resolución de Conflictos y Mediación por la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
Profesor de Filosofía por el Instituto Superior Goya.
Certificado en Coach por la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires.
Escritor. Comunicador. Conferencista internacional.
Contacto para asesoramientos, consultas y mentorías: whatsApps +54 9 3777 643927. Mail: carupegoya@live.com.ar

