Vie 23 octubre ,2026
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La importancia de parafrasear

Por la Redacción Cultural

El parafraseo es una técnica importante, dado que nos asegura que realmente entendemos lo que estamos hablando. Resulta necesario, antes que nada, definir exactamente cuál es el alcance del tema que genera un conflicto. Y aquí va una regla simple a tener en cuenta: jamás dar nada por sobreentendido; nunca suponer que todos entendimos lo mismo. Aunque parezca algo obvio, no tener presente este principio ha generado graves conflictos. Para citar uno de grandes dimensiones que nos cuenta la historia, tenemos la guerra entre Atenas y Persia durante el siglo V a. C. Conflicto bélico que tuvo como inicio la invasión persa, generando las icónicas batallas de Maratón, Termópilas y Platea, entre otras.

El inicio de las hostilidades comenzó en el año 490 a. C. Por causa de un simple malentendido, los atenienses pidieron ayuda a Persia para enfrentar a su clásico rival, Esparta (ayuda que por cierto jamás necesitarían); a cambio, los persas pidieron una ofrenda de tierra y agua.

Los atenienses pensaron que era algo sin importancia, creyeron que solamente se trataba de un acto ceremonial. Sin embargo, los persas querían las tierras y el agua de Atenas; es decir, que esta pasase a ser una provincia del monumental imperio oriental. No se habían cerciorado si finalmente todos entendían lo mismo: si tan solo hubieran usado el parafraseo, se hubiesen ahorrado tres guerras que pusieron al borde del exterminio no solo a Atenas, sino a toda Grecia.

El parafraseo consiste simplemente en repetir lo que escuchamos, pero según nuestro entendimiento; es decir, es como una traducción para estar de acuerdo si realmente es lo que la otra parte quiso comunicar. Un parafraseo puede iniciarse de la siguiente manera: «Según entiendo, lo que intentas decir es que…»; para finalizar, podemos preguntar si es realmente tal cual lo explicamos nosotros. Así recibimos la rectificación o la ratificación de lo expresado. Las ambigüedades son propicias para generar confusiones.

Si lo usamos oportunamente, podemos ahorrarnos varios malentendidos y dejar en claro realmente las condiciones de los acuerdos que se puedan lograr. Se aconseja que el parafraseo no debe ser mayor al 10 % del tiempo invertido en la argumentación original de la otra persona.

Junto a esta técnica se puede usar la reformulación, que consiste en reducir la carga negativa de lo expresado; por ejemplo, convertir una queja o reproche en un deseo. De esta manera también se legitima al otro, dado que se le otorga capacidad de decisión. Un ejemplo de reformulación podría ser transformar:

Reproche: «No te interesa nada de lo que hago».

Reformulación: «Me gustaría que prestases más interés a las tareas que realizo».

De esta manera no sólo se quita la negatividad del mensaje, sino que también se pide el compromiso de la otra persona para satisfacer una necesidad de quien expresa la reformulación.

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