ESPECIAL DE CLEO
Orgulloso de sus raíces y de la calidez inconfundible de su tierra natal, Jefferson Manuel Galán —joven escritor y poeta caribeño— abre las puertas de su universo creativo. Ganador de un campeonato literario internacional en representación de República dominicana y respaldado por una comunidad que superó los 100.000 seguidores en redes sociales gracias a la maestría de su prosa, nos comparte en esta íntima conversación cómo conviven sus vivencias personales con la apasionada búsqueda de la inspiración.
Jefferson, ¿de dónde eres originario y qué buscas transmitir a través de tu obra?
Soy originario de la República Dominicana y me apasiona profundamente la escritura, con un interés especial en la poesía y la literatura reflexiva. A través de mis palabras, busco canalizar emociones, explorar los misterios de la existencia y compartir pensamientos íntimos que inviten al lector a mirar el mundo desde una perspectiva totalmente diferente.
¿De qué manera influye tu identidad caribeña en lo que escribes y cómo convive esa esencia con tu interés por otras culturas?
Ser dominicano influye de manera determinante en mi forma de percibir la realidad y de expresarme. Nuestra alegría característica, nuestras costumbres y esa manera tan cálida de conectar con las personas forman parte fundamental de mi identidad, y de alguna forma eso siempre se refleja en lo que escribo. Al mismo tiempo, disfruto enormemente aprender de otras culturas; considero que cada una nos aporta herramientas valiosas y nos enriquece para ampliar nuestra óptica de la vida.

La creación de un texto suele ser un viaje introspectivo. ¿De de qué manera la escritura se convierte en un canal para expresar aquello que cuesta exteriorizar con palabras?
Mi principal fuente de inspiración es la vida misma: lo que siento, lo que pienso, lo que experimento y, sobre todo, aquellas cosas que muchas veces me cuesta expresar en voz alta. Suelo sentarme a escribir cuando algo me conmueve por dentro o me deja reflexionando de forma prolongada. Mi proceso creativo suele ser un descubrimiento; a veces comienzo con una idea simple y, a medida que avanzo, termino desentrañando sentimientos que ni siquiera sabía cómo explicar.
¿Cómo fue la experiencia de representar a la República Dominicana en un certamen literario en el extranjero?
No es que haya participado en una gran cantidad de eventos presenciales, pero sí he tenido la oportunidad de mantener enriquecedores encuentros con diversos colegas. De hecho, me han tomado en cuenta al punto de haber obtenido el primer lugar en un concurso literario internacional, donde competían muchísimos autores con sus cuentos, poesías e historias. Para mí fue un orgullo enorme representar a mi país y quedarme con la máxima distinción.
Más que un evento tradicional, se trata de una dinámica de consignas grupales donde destacados escritores somos elegidos para conformar equipos y competir en una suerte de campeonato literario.
¿En qué proyecto literario estás trabajando actualmente y de qué manera te proyectas hacia el futuro como autor?
Ahora mismo me encuentro trabajando en un proyecto cuyo objetivo principal es lograr que el lector mantenga los pies sobre la tierra; es una manera de plantear que en la realidad no todo es color de rosa. Busco desnudar la verdad de forma más cruda y directa que cualquier libro de fantasía o temática religiosa; narro todo aquello que esté íntimamente ligado a lo real.
En cuanto a mis planes a futuro, soy muy honesto: todavía no logro proyectarme como un escritor ampliamente reconocido ni imagino a una multitud leyendo mis obras o sabiendo cómo me siento. Aún no visualizo ese escenario, aunque, por supuesto, sería algo muy grato que sucediera.
Teniendo en cuenta que tu búsqueda literaria está tan anclada a la realidad, ¿cuáles son los ejes de tus escritos y por qué prefieres mantenerte al margen de géneros como la fantasía?
Los textos que escribo nacen de mis propios pensamientos más íntimos, de donde brotan poesías, fragmentos de versos y verdades cotidianas. Mi inspiración se basa fundamentalmente en el amor y en los matices que lo rodean; siento que es el terreno donde mejor me expreso, me catalogo y me desenvuelvo. Aunque poseo la capacidad de estructurar diferentes tipos de relatos, no comulgo con la fantasía; es un género con el que definitivamente no conecto, a pesar de reconocer que ejercitar la imaginación siempre resulta un proceso divertido.

¿Cómo manejas la estructura y el orden de tus cuadernos de notas y diarios personales en tu día a día creativo?
Mi mayor deseo actual es poder terminar mis libros. Tengo varias obras que, por el momento, solo llevan el título y albergan un puñado de escritos sueltos. Mantener el orden de los manuscritos es un verdadero desafío porque las ideas llegan de forma inesperada y a veces resulta complejo descifrar en qué proyecto plasmarlas o en cuál de mis diarios asentarlas. Cuento con diversos cuadernos personales donde registro mis propias vivencias y reflexiones sobre el amor, desarrollados desde una perspectiva estrictamente narrativa.
A pesar de mantener un perfil bajo en el entorno digital, tu pluma ha logrado convocar a comunidades masivas. ¿Cómo ha sido tu experiencia gestionando tus páginas y en qué espacios actuales compartes tus textos con el público?
No soy una persona muy activa en las redes sociales; sin embargo, hace poco abrí un canal de WhatsApp donde comparto de forma directa mis escritos con los suscriptores. En Facebook cuento con una página nueva. En el pasado llegué a administrar comunidades muy grandes en esa plataforma, que superaban los 100.000 seguidores basándose únicamente en la publicación y difusión de mis textos.
Lamentablemente, por distintas circunstancias técnicas, terminé perdiendo esos espacios. A pesar de esos contratiempos, hoy apuesto por este nuevo espacio en Facebook y por mi canal de WhatsApp para seguir compartiendo, de forma cercana, cada una de mis producciones literarias.
«En el pasado llegué a administrar comunidades muy grandes en esa plataforma, que superaban los 100.000 seguidores basándose únicamente en la publicación y difusión de mis textos».
Para dar cierre a esta entrevista, ¿qué mensaje final te gustaría transmitir a los jóvenes lectores y creadores que forman parte de Cleo Diario Cultural, especialmente a quienes sienten temor a la crítica?
A los lectores de Cleo Diario Cultural, me gustaría decirles que todo este camino de la creación es verdaderamente hermoso. A veces, como jóvenes, nos invade la incertidumbre de no saber cómo van a recibir los demás nuestras obras, o si nos juzgarán con buenos o malos términos. Con frecuencia, nos toparemos con personas que nos dirán que esto no va a funcionar y que deberíamos buscar otras ocupaciones. Sin embargo, a lo único que debemos prestarle atención es a nuestra voz interior y a lo que sentimos en lo profundo del alma.
Si desean escribir, vayan hacia adelante. Que la literatura sea un territorio libre donde todo el mundo tenga el derecho de expresarse y, por sobre todas las cosas, de divertirse. Si logramos disfrutar plenamente de lo que hacemos, les aseguro que cosecharemos una experiencia de vida maravillosa junto a este gran colectivo humano.

