María Verónica Filippi Farmar (Goya, Argentina)
En este asidero de cruces incendiadas
se abre un revoltijo de cielo ennegrecido.
Antañas golondrinas, sin anima, aletean,
envueltas en la inercia de ocasos extraviados.
Rebotan en el palido espejo sin estrellas.
No asumen que no forman ya parte de este tiempo.
Su tiempo es una momia dormida en la piramide
de espacios ancestrales, de patios enmohecidos,
de frágiles lamentos de algún alma perdida,
de orquídeas oxidadas y sauces encorvados.
Antañas golondrinas, consientes, un momento,
de ser ahora parcas y tristes marionetas,
dibujan, sin embargo, su vuelo en mi mnemoria.
Para resucitar entre mis pensamientos.
(Racconto & Híbridos en descomposición literaria, 2017)

