Olga Paiva (Goya, Argentina)
Mi chica… Ella se parece a una flor; pues renace y crece con los días, se nutre del aire, del buen cuidado y del sol. Como la flor, ella tiene los pies sobre la tierra y echa raíces fuertes y profundas. Sus pétalos caen o simplemente los deja caer cuando cambia de color su alegría, y con amor y paciencia espera un nuevo brote de vida.
Los pétalos verdes, firmes son si cuerpo, que cuida alimentándolo correctamente, porque es consciente de que es el templo donde su ser de bella flor vive y la sostiene con la energía nutriente del amor propio, su motor de vida.
Mi chica es una flor bonita, silenciosa, vive de lo natural, se sabe sola y le gusta; si oye un halago, sonríe y, si la cortan, ella se entrega, porque el amor que se recibe, también se da. Mi chica sí sabe de reciprocidad.

