ESPECIAL DE CLEO
Dueño de una voz única que destaca por su registro cautivador, Mariano Cersa, radicado en Nueva York, lleva la música mexicana a todo el mundo. Consagrado a este arte desde los cinco años, conversó en exclusiva con Cleo para compartir su trayectoria y el pensamiento que es el verdadero motor de su éxito.
¿Empezaste en el mundo de la música siendo muy niño?
Mi papá, en paz descanse —el doctor Mariano Bernardo—, aunque no fue músico, me enseñó a cantar. De ahí nació mi gusto por la música, las artes y mi desarrollo como estudiante, el cual tuve la oportunidad y la bendición de llevar a cabo siempre acompañado por la música. Me incorporé en el Colegio Particular Morelos, donde a los diez años de edad participé en un concurso en el auditorio más grande de Poza Rica, Veracruz: el Cine Hidalgo, con capacidad para más de 500 personas, donde obtuve el primer lugar, gracias a Dios.
Posteriormente, nos trasladamos a la ciudad de Puebla. Estuve en el coro de los Niños Cantores de Puebla y fui solista durante la secundaria y la preparatoria, que son dos grados académicos muy diferentes. De esa forma me mantuve en el canto clásico; luego, con el cambio de voz, me incorporé al canto popular, el cual de todas formas concordaba con el gusto de mi familia y mi hermano, el ahora Dr. Samuel Bernardo Ceremino Salazar, geriatra.
Después, me incorporé al Conservatorio de Música del Estado de Puebla y participé en diferentes concursos. Realmente, en todo momento repetí la fórmula de compaginar la música con los estudios, ya que es una herramienta de aprendizaje muy importante para poder desarrollarse en diferentes ámbitos. En mi caso particular, siempre me incliné hacia la música y el canto.
Todos admiramos a algunas personas que nos inspiran, ¿a quiénes admiras tú?
Mis modelos de inspiración primero fueron mi familia, como lo mencioné, mi mamá y mi papá. Aunque ellos no fueron músicos (en mi caso particular, mi mamá, la licenciada Rodríguez Salazar, ya no está viva, y mi papá, desafortunadamente, también falleció), siendo profesionistas cantaban en las reuniones familiares, y de ahí nació mi gusto. Fuera de ellos, mis modelos de inspiración fueron artistas como Luis Miguel, Michael Jackson, Frank Sinatra, Emmanuel, José José —para mí el mejor cantante de México—, Mijares, José Luis Perales, Sandro, Leo Dan, Enrique Guzmán, Alberto Vázquez, Miguel Bosé, Joan Manuel Serrat, el señor Roberto Carlos e infinidad de grandes cantantes.
«Mis modelos de inspiración primero fueron mi familia, como lo mencioné, mi mamá y mi papá».
Constantemente estas recibiendo premios y distinciones internacionales. ¿Cuáles son las más significativas para ti?
Mis reconocimientos internacionales han sido gracias a Dios principalmente y al apoyo de todos ustedes. Hemos tenido la oportunidad de estar en la Casa Blanca cuatro años consecutivos por invitación, tanto de nuestros hermanos hispanos (como nuestro hermano del Perú) como del gobierno de este gran país que es los Estados Unidos de Norteamérica. También he estado con autoridades gubernamentales del área de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, entre otros estados.
Tuviste la oportunidad de recorrer varios países del mundo, pero ¿cuál fue el escenario que más te impactó?
El escenario que más ha impactado en mi vida se dio cuando tuve la oportunidad, hace tiempo, de ser considerado por el Organismo de Cultura de mi país, México, para recorrer los 23 centros penitenciarios de Reinserción Social —conocidos coloquialmente como cárceles— en el estado de Puebla, cantando en cada uno de ellos. Fue algo impresionante, no por el hecho de estar con esas personas, ya que yo no soy quién para juzgar, sino por sentir la realidad que se percibe ahí y ver la sensibilidad de ese hermoso público. Estoy seguro de que hay gente pagando lo que tiene que pagar, así como también hay personas que están injustamente ahí.
En el momento en que me presenté y compartí lo que amo hacer, que es cantar, logramos el objetivo de transmitirles ese sentimiento, hacer que lo disfrutaran y aportar algo positivo. Esto me motivó a realizar un concurso de composición a través del Organismo de Seguridad Pública del Estado de Puebla, donde reconocimos a tres lugares. Al principio hice la promesa de grabar solamente una canción de esos tres ganadores, pero la respuesta fue tan grande y la elección tan complicada por la calidad de las letras, que prometí grabar las tres.
Esta experiencia me marcó bastante. Ver la realidad de una persona que está en un lugar del cual no puede salir, en comparación con quienes tenemos una supuesta libertad, me hizo comprender las condiciones en que viven y la respuesta de la gente. Me ayudó a valorar muchos aspectos que tenemos en la vida y que, a veces, no apreciamos.

¿Qué consejos le darías a una persona que sueña con cantar profesionalmente?
El consejo que yo le daría a una persona que quiere comenzar a cantar profesionalmente es que lo haga, sencillamente, y que disfrute lo que está haciendo. Hay que darle la mayor importancia a eso, ya que aquellas personas que amamos lo que hacemos, en cualquier actividad, cada vez queremos aprender más y hacerlo de la mejor manera. Así, las demás personas lo disfrutan al mismo tiempo que uno, porque se nota cuando alguien ama lo que hace. Para ser más acertado, la clave es darle importancia a lo positivo y aprender de todas las situaciones que se presenten.
«El consejo que yo le daría a una persona que quiere comenzar a cantar profesionalmente es que lo haga, sencillamente, y que disfrute lo que está haciendo».
¿A través de que medio te pueden seguir nuestros lectores?
Mis redes sociales y medios de comunicación se pueden encontrar en YouTube, Instagram y Facebook bajo mi nombre: Mariano Cersa. Los invito a que me sigan en esas cuentas.
Mariano, antes de despedirnos que mensajes nos darías.
Agradezco mucho a su medio de comunicación por la disposición y el espacio que me brindan. Les deseo que Dios los bendiga. ¡Viva México, vivan los hispanos, vivan los Estados Unidos de Norteamérica y viva el mundo!
Vivir entre nosotros con respeto y amor ayuda a siempre sumar y aprender de toda situación; tomar lo mejor de las vivencias que nos presenta la vida y aprender de los tropiezos, porque no puede haber crecimiento si no hay obstáculos ni fracasos. Los triunfos se valoran más y se disfrutan mejor cuando se aprende de una caída. El éxito deja una total satisfacción cuando tiene bases sólidas y qué mejor, en mi caso, respetar la ideología de los demás y la fe en nuestro Señor. Gracias.


