ESPECIAL DE CLEO
De Rosario al mundo a base de pulmón, pasión y una sólida red de contención. Tatiana Silva tiene 19 años y en 2024 inscribió su nombre en un récord en Australia dentro del salvamento acuático deportivo. Hoy, alejada temporalmente de la selección argentina para priorizar su carrera universitaria pero firme en los torneos locales, repasa el detrás de escena de la alta competencia y lo que significa representar al país con las herramientas que hay a mano.
¿Qué estás estudiando?
Actualmente estoy cursando una tecnicatura universitaria en el área de la salud, específicamente en cosmetología facial y corporal. Vivo en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina.
Eres una atleta acuática de alto rendimiento, ¿desde cuándo comenzó ese interés por el deporte?
Siempre sentí una gran pasión por las actividades acuáticas; de hecho, practiqué natación toda mi vida. En los últimos años, me estuve desarrollando en el mundo del salvamento acuático deportivo, una modalidad bastante nueva en el país y estrechamente vinculada con la profesión de guardavidas.
Este deporte abarca diversas especialidades que se realizan tanto en piscina como en aguas abiertas. Entre ellas se destacan el atletismo en arena, la natación (en pileta y aguas abiertas), las carreras con tablas de salvamento y las competencias con surf ski de rescate.

¿Cuáles son tus especialidades específicas dentro de esta disciplina?
Mis especialidades dentro de las disciplinas acuáticas —y las que me llevaron al Mundial 2024 en Australia, el Lifesaving World Championship realizado en la ciudad de Gold Coast— fueron la natación en pileta y el atletismo en playa.
¿Cómo son las jornadas típicas de entrenamiento?
Las jornadas típicas que vivíamos en ese proceso de selección mundialista consistían en un entrenamiento de lunes a sábado. Los primeros días de la semana corríamos en la arena o en la pista, mientras que los martes hacíamos pasadas en el natatorio.
Nuestra rutina semanal comenzaba los lunes en el balneario La Florida, una zona de la ciudad de Rosario que cuenta con una extensa franja costera. Allí practicábamos atletismo en la arena y sumábamos técnicas con elementos y natación en el río, sin importar la época del año, ya fuera en invierno o en verano.
Los martes y jueves los dedicábamos al gimnasio y al trabajo de pileta, mientras que los miércoles volvíamos a enfocarnos en la carrera. Los viernes solíamos regresar a las aguas abiertas. Finalmente, los sábados por la mañana completábamos la semana con una combinación de pileta y entrenamiento en el río.
¿Qué aspectos tienes que observar en la alimentación y en el cuidado general de la salud?
Todas las disciplinas de alto rendimiento requieren de una buena nutrición para garantizar el combustible necesario y optimizar la evolución durante las prácticas. El plano alimentario es crucial para ganar vitalidad y potenciar la agilidad, complementándose perfectamente con el trabajo de fuerza en el gimnasio.
«Asimismo, el aspecto psicológico es un pilar que se entrena a la par de lo físico; si la mente no acompaña, el cuerpo difícilmente responda».
Cuéntanos sobre tu participación representando a la Argentina.
En cuanto a los logros deportivos que conseguí para Argentina, sobre todo en el mundial de Australia 2024, alcanzamos un récord que comparto con tres participantes más. La prueba constaba de una posta en la que cada integrante debía completar determinados metros utilizando distintos elementos: algunos con aletas, otros con suncho y otros con un maniquí que representa a una persona. Todo esto está relacionado con el simulacro del ejercicio profesional de los guardavidas. Cabe destacar que en la cultura argentina este curso es mucho más exigente y predominante que en varias partes de Europa; por esa razón, contratan a muchos profesionales locales para trabajar en el exterior.
Ese récord nacional tendrá nuestros nombres hasta que se vuelva a batir. Lo establecimos con una marca superadora en 2024. Respecto a los éxitos locales, cuento con múltiples podios (primer, segundo y tercer puesto) en casi todos los torneos nacionales que se disputaban, con una frecuencia de un mes y medio dentro del circuito anual, principalmente en las disciplinas de natación en piscina y atletismo en arena.

¿Cómo fue para ti esa experiencia única de representar al país?
Sinceramente, representar a Argentina al otro lado del mundo fue una vivencia extraordinaria. Al ser la primera vez que salí del país, resultó sumamente gratificante tanto en lo deportivo como en lo personal. En el plano competitivo, es totalmente inspirador conocer a otros atletas, así como los estilos y rutinas de vida que se llevan en diferentes partes del planeta. Te ayuda a mejorar, a visibilizar qué aspectos podés cambiar y a valorar las virtudes de tu propio entrenamiento.
Es evidente que Argentina atraviesa una situación económica compleja donde se apoya muy poco al deporte. Esto afecta, quieras o no, el rendimiento debido a las limitaciones en las posibilidades de preparación, la infraestructura, la maquinaria o las herramientas necesarias, quedando por debajo del estándar de otras naciones. Sin embargo, estar ahí te demuestra que podés alcanzar ese nivel, porque lo vivís de cerca, hablás con esas personas y compartís la forma en que el deporte está tan profundamente arraigado a su rutina diaria.
«Sinceramente, representar a Argentina al otro lado del mundo fue una vivencia extraordinaria. Al ser la primera vez que salí del país, resultó sumamente gratificante tanto en lo deportivo como en lo personal».
¿En este momento estas entrenando para próximas competencias?
Actualmente no estoy participando en el proceso selectivo para integrar la selección nacional y representar al país en el exterior, debido a que prioricé mis estudios universitarios y compromisos laborales. Sin embargo, sigo formando parte de las competencias localesy torneos federales que se disputan en Argentina.

Sabemos que tu familia es un pilar fundamental en tu carrera. ¿De qué manera sientes su apoyo?
Desde luego, el respaldo de la familia, amigos y seres queridos es fundamental. Incluso hay muchos desconocidos que se entusiasman y se interesan por lo que hacés. Sentir ese cariño de la comunidad te demuestra que esta disciplina siempre es muy valorada y acompañada, porque sabemos que el deporte es salud. Todo ese afecto colectivo es lo que a uno verdaderamente lo motiva; saber que vas a cumplir un sueño, pero que también hay personas esperándote para saber cómo te fue, si volviste feliz o qué vivencias tuviste. Contar con esa red de contención detrás de vos te empuja hacia adelante, sobre todo si llegás a sentir un poco de miedo o si das un paso en falso: sabés que están ahí para sostenerte y ayudarte a levantar.
¿Qué consejos darías a los jóvenes que tienen el sueño de ser deportistas profesionales?
Mi consejo es que sigan esforzándose a pesar de todo. La disciplina atlética te brinda las mayores satisfacciones cuando alcanzás logros, bajás tus tiempos, ganás medallas o mejorás tu técnica. Sin embargo, también trae días tristes y complejos donde las cosas no salen como uno espera; lo fundamental en esos momentos es no abandonar lo que te apasiona. Tengo claro que para muchos el entrenamiento es un escape de la rutina, un alivio para el caos mental y un espacio de relajación corporal. Hace muy bien a la salud y es un momento ideal para compartir lejos de tanta tecnología. Los insto a que aprovechen ese espacio, lo prioricen y continúen enfocados, porque en este camino rige una máxima clara: el que no persevera, no lo consigue, y el deseo de superación debe ser el impulso de cada jornada.
¿Cuáles son tus metas a mediano y largo plazo?
Mis proyectos a mediano plazo consisten en seguir compitiendo en los certámenes nacionales que se realizan casi mensualmente dentro del circuito anual, donde confluyen representantes de todas partes de Argentina, buscando superarme de forma constante. A largo plazo, mi meta principal es clasificar a un nuevo mundial y asistir a todos los que la vida me permita; si fuera por mí, iría a cada edición posible. La experiencia en Australia 2024 fue un enorme motor para continuar. Actualmente me encuentro estudiando y se me complica un poco coordinar las exigencias físicas con el ámbito académico y laboral, especialmente para mantener el nivel de entrenamiento que requiere un proceso selectivo internacional. No obstante, una vez que culminen mis estudios, regresar de lleno a ese ritmo será mi prioridad absoluta, porque descubrí que esta es una de las pasiones más grandes de mi vida.
¿Qué te gustaría que nuestros lectores sepan sobre este deporte?
Aprovechando este espacio que me brindan, el cual agradezco profundamente, me gustaría visibilizar un tema que es de público conocimiento: la escasez de recursos que padece el deportista argentino para potenciar su crecimiento. No se trata únicamente de lo económico, sino también de la infraestructura; carecemos de lugares adecuados de entrenamiento y de equipamiento con la calidad necesaria.
Esta es una realidad que todos los atletas salimos a denunciar. En mi experiencia, cuando me tocó viajar, tuvimos que salir a buscar patrocinadores y organizar innumerables ventas de pizzas, empanadas y rifas para poder costear el traslado. Sucede que la disciplina que practicamos, el salvamento acuático deportivo, se hace actualmente a puro pulmón y cada viaje es financiado desde nuestros propios bolsillos. Resulta muy complejo tener que coordinar el trabajo, rendir al máximo nivel físico, cuidar la salud y sostener una vida social. No digo que lograrlo sea imposible, pero contar con las herramientas adecuadas haría que el camino fuera mucho más factible.
Tatiana, antes de despedirnos, ¿qué reflexión final te gustaría compartir con los lectores de Cleo?
Como reflexión final, ojalá que esta nota motive a quienes la lean a realizar alguna actividad física; realmente el impacto positivo a nivel anatómico, fisiológico, anímico y de bienestar general es inmenso. La práctica deportiva —ya sea la natación, que es mi disciplina, o cualquier otra que elijan— siempre representa un aliado en el día a día para desconectar, relajarse y superarse.
Además de los beneficios corporales, nos transmite enseñanzas invaluables como la disciplina, los buenos hábitos y la tolerancia a la frustración cuando las cosas no salen como esperábamos. Aprender a gestionar esos momentos difíciles para luego aplicarlo en la vida cotidiana es fundamental. Los valores que incorporé gracias a este estilo de vida no sé dónde más los hubiese adquirido; fue un proceso de prueba y error, de frustrarme, corregir, celebrar los logros y volver a empezar. Por eso, independientemente de la frecuencia semanal con la que se practique, el movimiento es sinónimo de salud integral. Mi mayor deseo y mi principal invitación hacia la comunidad es que prioricen su bienestar.
Instagram: @tatianasilva_arg
@tatu.silvaa

