María Verónica Filippi Farmar (Goya, Argentina)
Extender el fuego de un sueño de antaño
y avivar sus llamas cuando llega el frío,
es seguir luchando, aunque el mancebo año
traiga en sus bolsillos sólo desvaríos.
Sorprender al día con una sonrisa,
y regar con lágrimas las aflicciones,
es rociar al mundo con la dulce brisa
de la esperanza frondosa de emociones.
Una sola palabra encierra secretos,
y en el silencio despiertan las verdades.
La dignidad se reaviva en el respeto
y el respeto es el altar de las bondades.
Deshojar los días del pasado errante,
hilvanar los muros de mi fortaleza,
es rozar el vértigo sutil y andante
de sentir que puedo vencer las tristezas.
(Racconto & Híbridos en descomposición literaria, 2017)

