ESPECIAL DE CLEO
A 35 años de haber iniciado su camino en la formación de jóvenes basquetbolistas, el reconocido entrenador y escritor Marcelo «Max» González Vilas presenta su nueva obra literaria, El factor humano del deporte. Con un recorrido profesional que abarca más de diez provincias argentinas y selecciones internacionales, el actual asesor deportivo de la Municipalidad de Fernando de la Mora (Paraguay) regresa a sus raíces para lanzar una propuesta digital que fusiona la técnica con el amor, la pedagogía y la capacidad de soñar.
Marcelo, para comenzar la entrevista, ¿podrías presentarte y contarnos dónde te encontrás trabajando actualmente?
Actualmente estoy residiendo en Asunción del Paraguay, donde me desempeño en la fundamentación y promoción de jóvenes deportistas en el Polideportivo Enrique Hugo de la Municipalidad de Fernando de la Mora.
Nuestra propuesta busca crear el contexto ideal para el aprendizaje, incorporar las bases de cada disciplina y potenciar los sueños deportivos de los chicos. Trabajamos día a día en el desarrollo personal y colectivo, entendiendo al individuo como parte de un todo que es el equipo. Considero que ese pensamiento y modo de ejecución podría ser perfectamente aplicable a toda la sociedad.
Estás celebrando un aniversario muy especial en tu carrera. ¿Qué nos podés contar sobre tus inicios?
Este año se cumplen 35 años desde que comencé a entrenar a niños y jóvenes en los clubes de Goya. Luego, continué de forma profesional en más de diez provincias de Argentina —como Corrientes, Misiones, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, entre otras—, trabajando para clubes, asociaciones y federaciones de básquet, así como para selecciones de otros países.
Este trayecto me permitió conocer múltiples lugares, personas, idiosincrasias y culturas. Pude competir en torneos regionales, nacionales e internacionales. Asimismo, a través de mi organización de Campus y Clínicas de Fundamentos y Perfeccionamiento Técnico, logré brindar capacitaciones a más de 10.000 jóvenes atletas y realizar más de 100 ponencias y demostraciones. Es un largo camino que, afortunadamente, todavía tengo la oportunidad de recorrer cada día.
Sabemos que estás presentando un nuevo proyecto literario centrado en las vivencias y los valores de la actividad física. ¿De qué se trata El factor humano del deporte y quiénes te acompañan en esta obra?
En el básquet, como en muchas disciplinas, tendrás compañeros de equipo y oponentes, pero nunca hay que olvidar que es un juego, el cual dura solo hasta que el juez principal decreta el final. Lo mismo sucede en nuestras vidas.
Así anuncio este nuevo libro: una propuesta distinta donde, si bien lo catedrático y lo técnico tienen su espacio, la esencia de las personas está presente en todo momento. El texto ofrece un rico anecdotario de vivencias divertidas, sensibles, revolucionarias y conmovedoras de cada uno de los invitados que forman parte de sus capítulos.
Figuras de reconocida trayectoria en el ámbito deportivo, periodístico y político de nuestro país y del extranjero nos invitan a conocer sus historias. Se trata de una obra multicultural de sensaciones y sentimientos que surgen en la cancha, pero que trascienden en la vida misma de los protagonistas. Seguramente logrará una fuerte identificación con los lectores, especialmente con aquellos que han compartido un plantel, un club y han vivido situaciones donde las relaciones personales dejaron una huella.
Es menester agradecer a los protagonistas de cada sección que integran la obra. Por citar algunos de ellos: Pablo Esper Di Cesare, Carlos Ballester, Carlos Altamirano, Mariano Aguilar, Paul Minzer, Lisandro Ruiz Moreno, Silvio E. Buittoni, Enrique Mayorga, José Enrique Varela Rosario, Titi Pulido, Andrés Valente, César Perrotta Sagelsdorff y César Racca.

Tenés un recorrido importante en la escritura. ¿Cuáles son tus publicaciones anteriores y qué nos podés adelantar sobre lo que estás escribiendo ahora?
En la temática académica aplicada a los deportes, fui el autor del capítulo «El juego a través de los fundamentos» en la obra colectiva El baloncesto formativo. Sumado a ello, en el año 2019 se publicó El chico de las Atomik Jogger; luego vendrían las obras Reiniciar, una historia de amor, una historia de vida y el libro Salvador y el perrito de agua, un cuento infantil de características pedagógicas ambientado en nuestro litoral.
En este momento, ya está cobrando forma el bosquejo de una nueva obra literaria. La idea es fusionar las publicaciones anteriores, tomando especialmente a El chico de las Atomik Jogger y Reiniciar como los cimientos de este próximo libro, que llevará por título Hola, niño viejo.
«En este momento, ya está cobrando forma el bosquejo de una nueva obra literaria. La idea es fusionar las publicaciones anteriores, tomando especialmente a El chico de las Atomik Jogger y Reiniciar como los cimientos de este próximo libro, que llevará por título Hola, niño viejo«.
¿Cómo tenés pensado realizar la presentación oficial y de qué manera va a poder acceder el público, especialmente la gente de tu ciudad?
Existe una posibilidad muy firme de presentar el libro este 22 de octubre en Goya (Argentina). Para esa ocasión especial, tendré el honor de estar acompañado por un profesor puertorriqueño que forma parte de la obra y viajará exclusivamente para el lanzamiento. El evento está planeado para realizarse en la Casa de la Cultura, sujeto al cierre definitivo de la organización.
Como la idea es presentarlo en formato de e-book, estamos evaluando la posibilidad de proyectar imágenes mediante un cañón para que los asistentes puedan interactuar y acceder al material digital en tiempo real a través de sus teléfonos o tabletas.
El libro ya se comercializa en distintas plataformas de todo el mundo a un precio muy accesible. Sin embargo, mi meta principal es que los deportistas, sus familias y toda la comunidad de Goya puedan adquirirlo de manera 100% gratuita. Esto es muy importante para mí, ya que en varios capítulos aparecen reflejados personajes, personalidades, instituciones, dirigentes, padres y jugadores de nuestra querida ciudad. Es un homenaje directo a ellos.

Marcelo, repasando tu carrera como entrenador, tu impacto social y ahora tu rol como escritor, ¿cómo te definirías a vos mismo en esta etapa de tu vida?
Considero que la mejor definición es la que pueda tener el lector. Es difícil categorizarse o definirse uno mismo, porque una vez que el concepto, las palabras o la poesía dejan de pertenecerle al autor, se instalan en el espacio de recepción de quien lee. Existe una infinita cantidad de interpretaciones para una misma frase; lo verdaderamente importante es que logre impactar.
Si bien no encontraría una palabra que deje satisfecha a la exigencia de mi propio ego, diría que mi definición ideal ocurre cuando alguien me para en la calle y me regala una devolución. Que te comenten que a través de tu libro pudieron revivir alguna circunstancia o momento de su vida, y que el texto logró transportarlos… creo que esa es la mejor definición que podría ofrecer.
En realidad, todos los seres humanos buscamos aceptación y ser queridos. Yo encontré dos caminos maravillosos para canalizar eso: uno a través del deporte y el otro a través de la escritura. En ese aspecto, sí puedo sentirme un auténtico privilegiado.
¿Cuál dirías que es el verdadero mensaje o el motor que impulsa cada página de esta obra?
En esta obra, lo académico está completamente inmerso dentro del factor humano. Tal como anuncia el título, creo que todo lo que realmente modifica e impacta en las personas es el amor, la comprensión, el compromiso y el genuino interés por el otro.
Lamentablemente, los entrenadores muchas veces nos dejamos llevar por el ego y buscamos únicamente el éxito o el campeonato. Sin embargo, quienes nos posicionamos desde otro lugar —como me considero en mi caso— entendemos que nuestra verdadera misión es darles a nuestros educandos o jugadores la oportunidad de soñar.
Por eso, en este libro se habla justamente de eso: de la pedagogía de la caricia, de la palabra en el momento justo, del creer en los imposibles y de rescatar situaciones conmovedoras, atrapantes y motivadoras que te roban una sonrisa. Se trata de visibilizar esos momentos exactos donde el amor y el factor humano dejaron una huella imborrable.
¿Cuál es esa inquietud o mensaje que hoy te preocupa y que te gustaría dejar sembrado en quienes nos leen?
A mi edad, hay algo que me preocupa especialmente: el paso del tiempo y cómo lo aprovechamos en esta Tierra. A medida que pasan los años, uno se da cuenta de que no necesitaba tanto para estar pleno. Las cosas más simples, esas que antes atesorábamos de manera cotidiana y habitual, son las que realmente importan.
El hecho de poder sonreír todos los días, charlar con alguien, entablar una amistad, conocer personas, compartir y ayudar… creo que ese es el verdadero punto clave. Debemos lograr que cada jornada tenga un significado profundo, que nos transmita ganas de levantarnos, de ponernos en acción, de contribuir a nuevos sueños y proyectos, y, sobre todo, de disfrutar de la vida.
¿Dónde se pueden comprar los libros y cuáles son tus canales de contacto?
Mis títulos anteriores se encuentran disponibles en formato físico en las sucursales de Librería de la Paz, mientras que este nuevo lanzamiento, El factor humano del deporte, se puede adquirir digitalmente a través de las principales plataformas internacionales.
Con respecto a mis redes sociales, me pueden encontrar en Facebook como Max González Vilas. Allí comparto permanentemente reflexiones, escritos y novedades que los lectores pueden seguir e interactuar libremente.

Para finalizar, ¿cuál dirías que es el aprendizaje más valioso que rescatás del día a día?
En estos momentos, uno se da cuenta de la verdadera importancia de gestos tan simples como decir «te quiero», compartir risas, charlar, pensar en el prójimo y ayudar. Se trata de redescubrir en la cotidianidad esa magia que solíamos tener cuando éramos jóvenes. En aquella época, nos íbamos a dormir soñando y riéndonos de las ocurrencias de la jornada, convencidos de que nos íbamos a llevar el mundo por delante. El gran desafío actual es rescatar y mantener viva esa misma esencia en uno mismo.

