Por la Redacción Cultural
El Día del Idioma Guaraní se celebra cada 25 de agosto. Esta conmemoración tiene un origen paraguayo y recuerda que ese día de 1967 se aprobó la Constitución Nacional, que le dio el rango de lengua nacional (más tarde, en 1992, pasó a ser idioma oficial junto con el español).
Hay idiomas que se diseñaron para ser precisos o técnicos; en cambio, el guaraní nació para sentir la vida. Quien se introduce en esta lengua ancestral descubre que no está ante un simple código de comunicación, sino ante una manera de pensar donde cada palabra es un reflejo de la realidad.
La primera gran riqueza del guaraní radica en su naturaleza «polisintética y aglutinante» — como señalan los lingüistas—. Pero, en simples palabras, ¿qué significa esto? A diferencia de las lenguas romances, donde juntamos palabras para armar una idea, el guaraní une raíces, prefijos y sufijos para formar ideas enteras en una sola palabra, y lo hace desde con mucha emoción. En guaraní, los sentimientos se viven en el cuerpo. La tristeza no es una idea lejana: es py’a rasy, un dolor que se siente bien adentro. La alegría no es solo un estado de ánimo: es vy’a, la expansión del ser.
Su segunda riqueza es la unión sagrada con la naturaleza. Para la cosmovisión guaraní, nombrar las cosas no es simplemente poner una etiqueta, sino descubrir su esencia. Por ejemplo, el agua —simbolizada en la vocal Y—, da nacimiento a todo un universo conceptual: de la Y brota Yvy (la tierra, lo que produce el agua), Yva (el cielo, de donde cae el agua) y Ysyry (el río, el agua que corre libre). La naturaleza no se domina, se escucha. Por eso, sus 33 sonidos imitan las voces de los animales, del viento, del agua, de la naturaleza entera.
La prisa y la homogeneización tecnológica a menudo nos desconectan de lo esencial; sin embargo, la riqueza de esta lengua nos recuerda que existen otras formas de vivir en la Tierra: más humanas, más poéticas y más ligadas a la raíz. Decir una palabra en guaraní es, al fin y al cabo, pronunciar un breve poema, una manera de recordarle al alma de dónde viene.
¡Vy’apavẽ guaraní ñe’ẽ árare! ¡Feliz día del idioma guaraní!

