Vie 23 octubre ,2026
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El arte de ser genuino

ESPECIAL DE CLEO

La literatura actúa como el arte de quitarse la coraza que la rutina profesional nos impone. Florencia Cristoff, profesional del derecho, halla en la escritura un refugio para conectar con la belleza y lo etéreo. Desde Resistencia, Chaco, en una charla exclusiva con Cleo.

Florencia, cuéntanos a qué te dedicas.

Soy abogada, escribana, escritora, gestora, reikiista y tutora del Programa de Tutores Pares de la Universidad Nacional del Nordeste, en el área del derecho.

Como información pertinente, quiero contar que tengo a mi mamá (Ofelia) y a mi gato Felipe (que vive con ella), quienes son dos pilares fundamentales en mi existencia.

¿Qué significa escribir para ti?

A pesar de que mi profesión me lleva a tener una mentalidad y percepción de la realidad muy objetivista —racionalizándolo todo—, me he encontrado con el conflicto de que esa postura puede afectar la salud, provocando un gran desgaste. Por eso, las terapias holísticas y la escritura fueron en mi vida una vía para encarar las situaciones desde una perspectiva diferente, y distinguir que no soy solo la coraza que uso para subsistir. Cada gran, brillante o majestuosa armadura tiene un ser por debajo, un alma… algo sin lo cual no podría moverse.

¿Desde qué edad sentiste placer por las letras?

Desde pequeña ya tenía un acercamiento pleno a las letras porque, por el tipo de formación que recibí, leer formaba parte de mi rutina diaria; era una actividad natural, casi innata. Hay anécdotas de cuando mis papás iban a buscarme a la escuela: dentro del aula teníamos rincones de lectura, y las maestras les contaban que había días en los que yo prefería quedarme sumergida en los libros en lugar de salir al recreo.

Durante mi etapa escolar, no pudo faltar la obligatoriedad de abordar ciertas obras clásicas en la asignatura de Lengua y Literatura; sin embargo, en mi biblioteca personal, desde antes de la adolescencia, siempre convivieron textos de mi propia elección. A esto se le suma que la carrera universitaria en la que me desempeño exige una lectura y actualización constantes.

¿Qué escribes? ¿Cuáles son tus géneros favoritos?

Esto sí es algo gracioso porque, de momento, formo parte de antologías literarias. Cuando hablamos de este tipo de publicaciones, me refiero a obras creadas por el aporte de diversos autores que giran en torno a un eje temático.

Todos los textos que se han editado en estos volúmenes colectivos han surgido adaptándome a los lineamientos de quien los propone. Pero, en resumidas cuentas, lo que más me gusta son las poesías de versos libres; fue ahí donde empezó todo, mucho antes de publicar: en los recreos de la escuela secundaria.

Inicié escribiendo poesía oscura, un estilo que en su momento me movilizó mucho, pero así como las estaciones cambian, nosotros también. De hecho, la trilogía de la primera selección en la que participé tuvo como consigna la resiliencia.

Sin embargo, cada proyecto supuso un desafío, considerando que en algunos no podía quedarme en mi zona de confort —que era la lírica— y tuve que incursionar en otros géneros literarios, como la narrativa; ahora mismo estoy intentando incorporar los haikus.

Mis géneros predilectos son, como escritora, lo que disponga la convocatoria; soy maleable (o eso intento, jaja). Como lectora: fantasía, magia, romance, aventura, novelas de brujas o de época medieval. También leo mucho sobre esoterismo, principalmente runas.

¿Cómo se encuentra este momento de tu carrera y qué novedades tienes para compartirnos?

En lo personal, ahora estoy muy agradecida de enterarme que formo parte del primer tomo de cuentos de misterio de una nueva antología de escritores del sudoeste chaqueño, en la que se va a presentar mi primera narrativa de este género. Sobre todo, porque es la primera vez que escribo sobre ese tipo de temáticas. Considero que mi fuerte, como escritora, es ser mensajera del cambio. Pero aquí lo más importante que me parece resaltar es que creo con la mirada en el horizonte, dispuesta a tomar desafíos que me saquen de lo habitual en las diferentes antologías. En cada una me voy desafiando a mí misma, y me presento en concursos para integrar antologías que tienen una idea clara del contenido que van a mostrar.

Mencionas que te gusta desafiarte a ti misma; ¿cómo se vio reflejado esto en tus recientes trabajos?

Todo esto que he mencionado se puede ver reflejado en que, gracias a esta modalidad de desafiarme a mí misma, me he ganado la gran oportunidad de ser prologuista de Raza Mbareté Iteva 1, algo totalmente novedoso para mí, pues hasta ese entonces jamás me imaginé que podría redactar un prólogo. Me parecía algo exclusivo de quienes juegan en las grandes ligas, pero con el corazón lleno de alegría ese prólogo ya está en papel. También redacté la contratapa de Raza Mbareté Iteva 3, y el último gran salto fue redactar un preludio, el prólogo, junto con la contratapa de cuentos fantásticos Mbareté, antología en la cual no solo colaboré con eso, sino también con la primera narrativa de carácter fantasioso. Cada vez que me piden narrativa, me pongo multicolor de los nervios, porque como escritora es un género que solo acepto por desafío; tengo la idea de que todavía me falta, y pienso que no le va a gustar al jurado. Pero son muchísimas más las veces que la vida me enseña que puedo, y puedo más de lo que me imagino. Por eso los animo. Por favor, gente, escriban, den rienda suelta a lo que tienen dentro. ¡Sé que pueden!

¿Participas en muchos eventos?

Respecto a eventos, he estado presente en los lanzamientos de todos los libros en los que he colaborado. Esto incluye lo más reciente: la dirección conjunta de la antología de cuentos fantásticos Mbarete, que tuvo lugar en la Feria del Libro de Corrientes este año.

Junto a la excelente comunicadora social, Verónica Zaracho, tuvimos la gran alegría de ser invitadas por bibliotecas y escuelas secundarias para disertar y presentar las obras en las que ambas trabajamos. Siempre asisto a este tipo de encuentros de carácter colectivo porque me llena el alma enaltecer y compartir las creaciones de otros autores.

Ahora que recuerdo, últimamente también comencé a asistir a círculos de escritores, al estilo de micrófono abierto, donde cada uno lee sus textos con miras a fomentar la cultura y brindar un espacio para interactuar. Estos encuentros casi siempre están impulsados por un grupo de talentosos narradores orales; en mi caso, por la estupenda Marisa Leyes, quien me acogió con tanto cariño y a quien, a pesar de que no compartamos la misma sangre, ahora llamo «abuela». Así como la escritura sana el alma, la magia de la narración oral es algo de otro planeta… Con esa facultad camaleónica para adaptarse y desplegar una multiplicidad de voces y trasfondos, es un arte sublime que requiere mucha preparación. Se trata de otra forma de concebir la expresión estética: lograr que las letras salgan del papel y seduzcan al lector o, en este caso, al oyente.

Como he mencionado antes, la lectura es obligatoria para mi profesión, la cual requiere adaptación y capacitación constante, además de que lo hago por placer. Sin embargo, es importante destacar que las veces que he participado en antologías —hasta ahora no le he dicho que no a ninguna— las integro como un desafío funcional, porque las considero una oportunidad para descubrir de qué soy capaz.

En mi caso, lo que tiene que ver con la escritura, con plasmar mis obras, no está en absoluto conectado con mi actividad laboral ni con mi vida emocional personal; descubrí que lo que hace vibrar mi alma es hacerle llegar a otro quizás una palabra, un mensaje de que no está solo. De que la situación que está atravesando, sea cual fuere, es una invitación a notar qué nuevas capacidades estaban dormidas y ahora, como flores en primavera, se abren para recordarnos que podemos salir adelante. Que no estamos marchitos, que no estamos rotos; solo olvidamos cómo brillar…

En tu ciudad, ¿cuáles son los eventos que destacas?

Acá en Resistencia, del 1 al 11 de octubre, vamos a tener en el Domo del Centenario la Feria Iberoamericana del Libro… ¡Qué mejor oportunidad para invitar a los ávidos lectores a acercarse a este hermoso evento para descubrir las novedades!

Además de esta gran cita, casi siempre hay encuentros literarios, presentaciones de obras y quizás uno que otro misterio esperando a ser revelado: micrófonos abiertos para círculos de escritores noveles y experimentados, potenciados por el enriquecimiento de los narradores orales. También se suman cafeterías que ofrecen tardes de lectura, como la propuesta que se viene en Café Fernando, un espacio de letras y buen café donde pronto habrá un evento que invita a la poesía y la narrativa.

Café Fernando, el lugar donde estamos armando el proyecto en conjunto (del cual habrá novedades dentro de poco), tendrá su propio sector en la feria del libro con una propuesta de cafetería.

¿Estas involucrada en algún proyecto actualmente?

Sí… siempre hay algo. En este momento, mi iniciativa más inmediata es el espacio literario que vamos a tener próximamente en Café Fernando, sobre el cual dentro de poco brindaré novedades en una colaboración conjunta entre mis redes y las de dicho establecimiento.

Asimismo, sigo concentrada en el armado de un gran proyecto personal que tengo entre manos y en analizar si, dentro de las ideas que me motivaron, puedo impulsar otras propuestas para dar autonomía a mis letras.

Hace un tiempo hice una diplomatura virtual Sanmartiniana, sobre vida y obra de este amado gran hombre de nuestra patria, a quien admiro desde antes quizá de tener registro de mi memoria. Esta diplomatura me ha llevado a empezar a tejer un proyecto propio de poesía y narrativa del que pronto habrá novedad. Parte de ese proyecto ya se vio reflejado en la poesía publicada en este periódico cultural, Historia otra vez. Es un desafío escribir poesía con tinte histórico de grandes acontecimientos de nuestra gesta libertadora, pero es un desafío que pretendo asumir con la hidalguía de quien, más que enaltecerse, busca resaltar nuestra verdadera esencia como país.

¿Cuándo llega el momento creativo?

Bueno… En mi caso, busco la belleza en lo sutil, en lo etéreo; ver lo que otros no ven y que pasa desapercibido por esa adrenalina de ir detrás del reloj, detrás de cumplir con pendientes… Busco la desconexión de esa máscara de autómata que cargamos.

Usualmente nunca sé lo que voy a escribir hasta que lo hago. No pienso… dejo que fluya; por eso siempre llevo algún anotador conmigo, porque uno nunca sabe cuándo llega la idea. Al menos yo.

Además, tengo la ventaja de que, al participar en antologías, el contenido ya está delimitado. Mientras me mantenga en ese lineamiento, sé que va a ser funcional.

Sinceramente, una parte importante es que, en su mayoría, lo que escribo es un reto. Cada convocatoria me la tomo como un desafío personal de superación.

(Creo que es un poco peligroso hacerle una entrevista escrita a una escritora, jajaja. Tendrían el mismo problema si fuera oral: escribo mucho y hablo el doble).

¿Qué opinas de Cleo diario cultural?

Fan… Muy fan. Lo digo ya que me hace feliz viendo a la gente dar vida a sus proyectos. El hecho de que se animen a salir de lo común, de lo convencional, más allá de los comentarios de la gente. Porque siempre que uno inicia algo, se encuentra con personas que nunca se atrevió a encarar un sueño y por eso le da miedo de «¿Y qué pasa si al otro sí le va bien?».

He atravesado por varios capítulos de mi vida que me permiten admirar a las personas como los integrantes de Cleo… Gente innovadora, con perspectiva, que se salen de lo común. Chicos, de todo corazón, los admiro por jugársela. Porque eso implica internamente tener esa llama inquebrantable que lo que ustedes hacen es posible. Es real y lo van formando paso a paso. Ladrillo a ladrillo. Sueño a sueño.

Me llena de alegría ver gente cumpliendo sus sueños. Gente que se arriesga a «¿Y si sale bien?» Porque lo más común es retroceder, encogerse. «¿Y si sale mal?» ¡Igual mándense! ¡No hay que quedarse con las ganas! (palazo para mí).

Me encanta que Cleo dé lugar a gente artística y que armen un lugar tan hermoso y lleno de vida. Porque el arte es eso… Es lo que da sentido, cuando la realidad se viste de monotonía.  

Y algo más… Me enorgullece el proyecto Cleo… ¿Saben por qué? Porque decidieron ser un diario donde muestran lo bueno. Donde se salen del esquema de todos los diarios promedios que constantemente hablan de temas negativos que rompen el alma que ya viene agobiada. La fragmentan.

¡Pero Cleo se la juega! Cleo es esa curita para el alma. Es encontrar, entre sus páginas, letras que te invitan cada día a decir: «vale la pena levantarse un día más»

Es un diario de lo bueno. Un diario de la reflexión. Gracias por ser luz en medio de tanta sombra…. Gracias de verdad por este hermoso proyecto… ¡No dejen de crecer! Este proyecto debe ser semilla. Gracias por innovar. Por creer en ustedes y por salir de lo convencional. Por ser ejemplo vivo que invita a no ser una copia. Basta de ser copia, cada uno tiene la belleza de ser genuino, no desperdiciemos esa oportunidad.

Saludo muy atentamente al diario cultural Cleo por su labor de divulgación del arte, la literatura y las expresiones de formas de vida tan auténticas que puede crear el ser humano, conectando con su sensibilidad.

¿Cómo los lectores se acercan a tus obras?

Mis obras las pueden conseguir de manera directa comunicándose conmigo a través de mis redes sociales de Instagram y Facebook. En ambas plataformas, me encontrarán bajo el mismo nombre: Florencia Noelia Cristoff.

Al respecto, la venta se puede coordinar por Messenger, mensaje directo o a convenir; en ese caso, facilito mi número personal a los interesados. Escriban sin miedo, ¡no muerdo (todavía)!

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