ESPECIAL DE CLEO
La docente y directora teatral María Andrea Brizuela repasa los catorce años de trayectoria de Los de Fierro, la compañía independiente nacida en el sur de Goya que superó la falta de infraestructura y los desafíos de la pandemia para coronarse tres veces en los Juegos Nacionales Evita. Una mirada profunda sobre la enseñanza de las artes escénicas en las escuelas, el valor de la autogestión, su formación junto a grandes maestros locales y la importancia de brindarles a los jóvenes un espacio de contención y expresión a través de la interpretación.
Andrea, ¿cómo fueron tus inicios en la docencia y cómo surgió el grupo teatral?
Hace 28 años que soy docente en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Soy profesora de lengua inglesa para nivel inicial, EGB I y EGB II, lo que me habilita para enseñar el idioma en secundaria. En aquel entonces, no había profesionales de inglés, por eso pude ingresar fácilmente a la docencia, ya que éramos muy pocos los que teníamos ese título. Trabajando en la institución, en el año 2010, asumí el cargo de jefa de área y, en el año 2012, por invitación del docente Lisandro Stala, fuimos convocados a participar de una muestra escénica que se llamaba «Colegiarte». Nos propuso preparar una obra de teatro, y como en ese entonces las áreas de lengua, artística e inglés estaban juntas, decidimos trabajar en conjunto y preparar dicha presentación. En esa oportunidad, la primera función fue «La historia de Martín Fierro». Así fue que comenzamos a dictar clases de esta disciplina en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.
¿Cómo comenzó tu interés por el teatro?
Durante mi educación secundaria, en la década de los 80, fui partícipe del taller de teatro que dictaban en la escuela de comercio, bajo la dirección de Paco Ronconi. Aunque nunca actué, asistía a las distintas clases y tomé lecciones sobre actuación, manejo escénico y todo lo relacionado con la puesta en escena. Posteriormente, asistimos a un festival de teatro en la localidad de San Cosme, donde participamos y obtuvimos un excelente resultado. A partir de esa experiencia, conservé un profundo interés por el arte dramático, pero recién al ejercer como docente pude llevarlo a cabo y comenzar a dictar talleres de esta disciplina en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.

¿Cuándo comenzaste a trabajar con jóvenes?
Y en el año 2012 fue nuestra primera obra, la de Martín Fierro, con muchos chicos en escena, como 30 alumnos. De ahí en adelante, quedó formado el grupo; todos los años se sumaban más, e incluso llegamos a tener como 50 integrantes en el conjunto de teatro. Empezamos a participar; nuestra primera aparición fue en el Festival del Teatro Joven, que se realizaba en Corrientes, en la ciudad capital, en el año 2012. Fuimos fervientes participantes de ese festival, todos los años estábamos presentes. A partir del año 2014, empezamos a intervenir en los Juegos Culturales Correntinos, que tenían distintas fases. La primera era la zonal o local, que se realizaba en Goya; era como una competencia. Y como siempre éramos los únicos, básicamente pasábamos ya al provincial. Después se agregó una instancia más, que era la regional: el que ganaba en el zonal pasaba al regional, y el que ganaba allí pasaba al provincial. En el año 2017, ganamos por primera vez el certamen provincial —representando a la provincia de Corrientes en los Juegos Nacionales Evita en la ciudad de Mar del Plata— en la categoría sub-14, con una obra que había escrito yo, que se llamaba «Una guainita akahata», basada en la historia de Caperucita Roja, pero actualizada, es decir, con temas actuales. En el 2018, ganamos con una pieza mexicana, que adaptamos a nuestra zona, a nuestra realidad. En el 2022, volvimos a ganar con otra obra que también la escribí yo, que se llama «Mi amigo el Pombero». Así que participamos tres veces de los Juegos Nacionales Evita representando a Corrientes y nunca dejamos de asistir al Festival del Teatro Joven.
Acá en Goya también participamos en el Festival de Santa Teresa desde el año 2016, y desde el año 2023 estamos participando de la muestra Tomás Mazzanti con distintas obras, tanto de mi autoría como de otros autores nacionales. Esa es nuestra trayectoria; también hemos realizado presentaciones con las distintas producciones por las escuelas primarias de la zona sur de nuestra ciudad. Estuvimos en la escuela Pando, en la del barrio Belgrano, en la 370, en la 717 y también en la 440. Cada vez que nos llaman a colaborar con distintas obras, estamos presentes en los diferentes establecimientos primarios. Y, obviamente, también en el Colegio Sagrado Corazón estuvimos presentes.

¿Después continuaron otras presentaciones?
En el año 2012 presentamos «Martín Fierro» y en 2013 pusimos en escena «Los fantasmas de Scrooge». En esa oportunidad, a través del Centro de Actividades Juveniles (CAJ), fuimos convocados a participar en el Festival del Teatro Joven. Durante ese evento evaluaron mi desempeño con los alumnos y me designaron tallerista y coordinadora de teatro del CAJ, dado que hasta entonces el Colegio Sagrado Corazón de Jesús no contaba con ese espacio. Gracias a la experiencia previa y a la puesta en escena de la obra basada en el relato de Charles Dickens, logramos reunir entre 30 y 40 estudiantes en escena, complementando la obra teatral con música en vivo y una coreografía interpretada por 10 bailarinas. Fue una producción de gran nivel que contó con una amplia participación estudiantil.
Entre 2013 y 2016, el programa funcionó bajo el nombre de Centro de Actividades Juveniles, y posteriormente, desde 2016 hasta 2019, pasó a denominarse Centro de Acompañamiento Estudiantil Secundario. En 2019, se suspendió la partida presupuestaria asignada al proyecto, motivo por el cual, junto con los integrantes del conjunto de ese momento, decidimos inscribirnos en el Instituto Nacional del Teatro. De este modo, a partir de diciembre de 2019, nos constituimos como la compañía de teatro independiente Los de Fierro. A partir de allí, se produjo la desvinculación formal con la institución educativa y trasladamos nuestras actividades fuera del establecimiento, aunque la mayoría de los actores y actrices continuaron siendo estudiantes, exalumnos del colegio o residentes de la zona sur de la ciudad de Goya.
¿Tampoco frenaron en pandemia?
En 2020, durante la emergencia sanitaria por la pandemia, formamos parte de diversos festivales y encuentros internacionales de manera remota en países como Perú, Bolivia, Ecuador y Chile, además de tener presencia en Europa y en la provincia de Corrientes. Participamos virtualmente en el certamen «Vamos que Venimos» de Corrientes. Debido a las restricciones sanitarias que limitaban las reuniones a un máximo de cinco personas, las producciones se realizaban en equipos reducidos integrados por un sonidista, tres actores y yo en la dirección. Cuando se flexibilizaron las medidas y se permitieron encuentros de hasta diez personas, desarrollamos nuevas propuestas escénicas que enviábamos en formato digital para participar de los diferentes eventos a distancia a los que éramos invitados.

¿Qué beneficios puede aportar el teatro como disciplina a los jóvenes en particular?
Considero que respondí parcialmente a esa inquietud anteriormente, al mencionar el impacto positivo que tuvo en mí a nivel personal. En mi rol de docente, propuse incorporar las artes escénicas en la institución educativa debido a sus múltiples beneficios, no solo para los jóvenes que las practican, sino también para los espectadores. Se trata de una propuesta innovadora para nuestro entorno; muchos estudiantes no están familiarizados con la actividad teatral y no suelen asistir a los recintos del centro urbano, como el Teatro Municipal o el espacio Candilejas. Incluso existen alumnos residentes en la zona sur que desconocen la Casa de la Cultura.
Por lo tanto, esta iniciativa les permite expandir sus horizontes habituales y descubrir diferentes centros culturales, además de brindarles la posibilidad de viajar a la ciudad de Corrientes o a otras localidades. Un claro ejemplo de esto fue la oportunidad que tuvieron de trasladarse a Mar del Plata y conocer el mar. Esas son las valiosas experiencias que ofrece esta disciplina: conocer a pares de distintas regiones, intercambiar vivencias y descubrir que otros jóvenes comparten la misma dedicación y entusiasmo. Sin duda, constituye una oportunidad extraordinaria que genera esta actividad.
¿Cuál es el secreto de Los de fierro para obtener tanto éxito en sus presentaciones?
Considero que nuestra principal fortaleza radica en la capacidad de adaptación, dado que no contamos con un espacio teatral propio ni disponemos de un escenario. Iniciamos nuestras actividades de manera autónoma en un contexto complejo; nos inscribimos como compañía independiente en diciembre de 2019 y en marzo de 2020 comenzó la pandemia. Justo en ese momento habíamos solicitado al municipio la cesión de un lugar en la zona sur. La opción viable en aquel entonces era el Centro de Integración Comunitaria (CIC), el cual conseguimos posteriormente y pudimos utilizar durante un tiempo.
Luego de ocupar un salón en el CIC, pasamos a dictar clases en espacios públicos, como la plaza Plácido Martínez, que cuenta con una pequeña plataforma. De ese modo fuimos buscando diferentes alternativas; ensayábamos en mi domicilio o en la vivienda de uno de los integrantes, Jonathan Oviedo, quien luego comenzó a acompañarme en la coordinación de los talleres de preparación actoral. Posteriormente, en 2022, se incorporó al grupo Sandra Ranaletti, quien reside en la zona sur y es propietaria del comercio Moda Scorpio; ella nos cedió las instalaciones de su casa para continuar con las actividades. Desde ese año practicamos en ese entorno poco convencional.
Por lo tanto, destaco especialmente la habilidad de nuestros actores y actrices para amoldarse, al momento de presentarse en cualquier festival, a escenarios en los que nunca antes han ensayado. Deben habituarse rápidamente a la disposición de las bambalinas, los camarines y las características del espacio teatral que se les ofrece. Es un mérito significativo, ya que no solo se debe dominar la interpretación de la obra, sino también reconocer el lugar de la presentación el mismo día del evento, definiendo con rapidez los puntos de entrada y salida. Esta destreza constituye una verdadera virtud de nuestro grupo.
El compromiso y el sentido de pertenencia hacia la compañía son fundamentales. Si bien el conjunto se renueva anualmente con la incorporación de nuevos integrantes, conviven miembros de larga trayectoria con aquellos que recién se suman a esta pasión y energía que moviliza al colectivo. Considero que allí reside otro de nuestros grandes aciertos: no se trata únicamente de amar la práctica teatral, sino de valorar el formar parte de un equipo donde todos avanzan hacia el mismo objetivo. Esa meta común consiste en disfrutar de la experiencia sobre el escenario y realizar una actividad tan dinámica y gratificante. El propósito es que cada miembro logre destacar de manera individual y, al mismo tiempo, potenciar el lucimiento del grupo, consolidando un espacio donde el crecimiento personal contribuye directamente al éxito colectivo.
«Considero que nuestra principal fortaleza radica en la capacidad de adaptación, dado que no contamos con un espacio teatral propio ni disponemos de un escenario».
¿Crees que el teatro debería ser parte formal del sistema educativo?
Respecto al sistema educativo y a la inclusión de las artes escénicas dentro del diseño curricular, la asignatura ya se encuentra implementada en diversas instituciones escolares. Sin embargo, el enfoque difiere significativamente. No es equivalente coordinar un taller de teatro orientado al aprendizaje de la actuación con el propósito de producir y estrenar una obra, que dictar la materia de forma obligatoria. En el ámbito curricular, se observa que no siempre se alcanza ese objetivo de producción final, ya que suele abordarse como una actividad orientada a la desinhibición del estudiante, la enseñanza de técnicas básicas o el desarrollo de contenidos teóricos. Son escasos los cursos que, teniendo la materia, logran consolidar una puesta en escena con la totalidad de los alumnos.
A esta situación se suma la escasez de docentes con la titulación específica para el nivel secundario. Ante la falta de profesionales graduados en esta disciplina, las horas cátedra suelen ser cubiertas por docentes de otras áreas, como Educación Física, quienes se encuentran habilitados para el cargo, lo que genera que la implementación de la materia aún se encuentre en una etapa de transición y ajuste.
La diferencia fundamental con los espacios extracurriculares radica en la voluntariedad: al taller asisten exclusivamente quienes tienen un interés real por la práctica teatral. Moderar una clase con treinta estudiantes presenta la dificultad de que no todos comparten la misma motivación por actuar. Además, es necesario recordar que la disciplina abarca múltiples áreas como la escenografía, el vestuario, la iluminación, la dirección y la dramaturgia. Al ser un campo tan amplio dentro del programa de estudios, resulta complejo profundizar en la interpretación actoral de manera grupal.
¿Qué recuerdas de tu experiencia como actriz y cuáles son los próximos proyectos?
En este espacio, deseo compartir mi experiencia en la coordinación teatral. No poseo un título habilitante en la materia; soy, sencillamente, una persona que reconoce en las artes escénicas una actividad formativa e integral, tanto para la juventud como para el público adulto. Cuando inicié el dictado de estos talleres en el ámbito escolar en el año 2012, coincidió con la apertura, en 2014, de un espacio formativo en el Teatro Municipal a cargo de los profesores Daniel Spataro y Andrea Videla. Ingresé allí como alumna y adquirí valiosos conocimientos que luego transmitía y aplicaba en mis propios talleres con los integrantes de Los de Fierro. Por este motivo, nuestra compañía conserva una gran influencia de su legado pedagógico.
Aquella propuesta en el Teatro Municipal se denominaba Teatro a Mano. Bajo su dirección, tuve la oportunidad de actuar en la adaptación de «La Cenicienta», interpretando el papel de la madrastra, lo cual constituyó un aprendizaje significativo y una excelente vivencia.
Posteriormente, continué colaborando con ellos en un ciclo literario y performático. El evento se titulaba «Asalto Poético», una creación original de Andrea Videla. Consistía en una presentación donde los actores declamábamos diversos poemas y poesías de autores consagrados. Nos presentamos en varias oportunidades en espacios alternativos, como el Café Barcelona de Goya, interactuando directamente entre el público. Fue una propuesta muy enriquecedora y novedosa, ya que se desarrollaba en un entorno poco convencional, fuera del escenario tradicional.
Con el propósito de continuar mi formación, en el año 2020 realicé un seminario de dirección teatral de manera virtual con Salvador Amore, y tomé capacitaciones con Edgardo Frías y Víctor Laenge en Corrientes. Paralelamente, junto con los miembros de Los de Fierro, intervinimos en el festival «Vamos que Venimos», organizado por ellos en la capital provincial. Estas experiencias nos permitieron acceder a diversos talleres de actuación y puesta en escena. Durante el último período, he estado asistiendo a un taller de perfeccionamiento actoral dictado por Luciana Martín en el espacio Candilejas. Actualmente, nos encontramos ensayando una producción basada en Hamlet, titulada «Morir, dormir, tal vez soñar», cuyo estreno está planificado para las primeras semanas de noviembre, con funciones programadas para los días 6 y 13 de dicho mes. Este proyecto representa un nuevo desafío profesional en el que participaré en el rol de actriz.

¿A aquellos jóvenes, y no tanto, que están dudando de acercarse al teatro, qué les recomendarías?
A aquel joven que tenga interés en las artes escénicas y aún no se decida a comenzar, le aconsejo que busque un lugar para formarse. En la ciudad de Goya contamos con la compañía Los de Fierro, la Escuela Municipal de Teatro y el espacio Candilejas. Estas instituciones dictan talleres de actuación, por lo que es una excelente oportunidad para acercarse y participar. Lo fundamental siempre es dar el primer paso. En ocasiones, una propuesta puede no cumplir con las expectativas iniciales de un alumno, mientras que otros integrantes se sienten cómodos desde el comienzo. Ante una mala experiencia, mi sugerencia es perseverar y buscar otra alternativa, ya que, si la vocación teatral es genuina, eventualmente encontrarán el entorno adecuado donde expresarse y disfrutar de esta disciplina.
Se trata de una actividad integral, con un gran impacto tanto en los practicantes como en los espectadores. Siempre transmito a los estudiantes que en esta profesión se trabaja de manera conjunta el cuerpo, la mente y la voz, dado que constituyen las tres herramientas esenciales del intérprete. Por lo tanto, insto a los jóvenes a que se animen, exploren las opciones disponibles hasta hallar el espacio donde se sientan más a gusto y no dejen pasar la oportunidad de experimentar esta profesión.
Para finalizar esta entrevista, ¿cómo los localizan en las redes sociales para conocer con más profundidad esta compañía?
En cuanto a las redes sociales, nos encontramos en Facebook bajo el nombre de Grupo de Teatro Los de Fierro, identificados con el logotipo de la compañía como imagen principal. Asimismo, en Instagram nuestra cuenta es los.de.fierro. Actualmente, debido a inconvenientes tecnológicos vinculados al recambio de dispositivos móviles, los perfiles registran escasa actividad. Nos encontramos en proceso de restablecer los accesos correspondientes, pero estos canales de comunicación continúan siendo nuestras vías oficiales de contacto por el momento.

