ESPECIAL DE CLEO
Desde Sevilla, España, nos unimos en una charla amena con María Auxiliadora Álvarez, licenciada en Bellas Artes. El motivo compartir su trayectoria literaria y el gusto por lo insólito que irrumpe en lo habitual.
Eres una artista multifacética que ha explorado diversos géneros y cosechado varios reconocimientos. ¿Cómo ha sido tu recorrido profesional?
En el plano profesional, me desempeño en el diseño gráfico y editorial, una faceta que compagino con la escritura y la ilustración. En realidad, la creación visual y la literatura siempre han estado estrechamente ligadas en mi carrera, ya que representan diferentes canales para narrar historias. Mi recorrido literario comenzó hace unos 15 años y, desde entonces, he cultivado principalmente el terror, la fantasía y la ciencia ficción, tanto en el formato de novela como en el de relato. A lo largo de este tiempo, he publicado diversos títulos y he recibido algunos reconocimientos. Entre ellos destacan el premio Carmen Conde del Grupo Aldea (la Asociación Literaria de Escritores Andaluces) y el galardón del concurso de leyendas bequerianas, ambos concedidos en 2011. Asimismo, resulté finalista en los premios Hipnotus en las categorías de cuento y artículo durante el año 2023.
Sientes una inclinación especial por el género del terror. ¿Cómo fue tu acercamiento a él?
Me acerqué al género de terror tanto a través de las letras como del cine —que también ha sido una fuente crucial de inspiración para mí—, al descubrir que reunía muchos de los elementos que más me cautivaban: lo fantástico, el misterio, el suspense y, con frecuencia, la presencia de un enigma por descifrar o resolver. Además, al ser una vertiente tan amplia, admite enfoques sumamente diversos. En mi caso, me interesa especialmente la vertiente sobrenatural, psicológica y de intriga, más que una propuesta basada únicamente en provocar un susto repentino. Una de las premisas con las que más trabajo en mi escritura es, precisamente, la irrupción de lo insólito en lo habitual; es decir, partir de un escenario aparentemente normal y permitir que emerja en él algo extraño, imposible o inquietante que lo transforme todo. Considero que esa frontera entre el día a día y lo extraordinario es uno de los aspectos que más me fascinan de esta disciplina literaria.

«En mi caso, me interesa especialmente la vertiente sobrenatural, psicológica y de intriga, más que una propuesta basada únicamente en provocar un susto repentino».
Además de la literatura, incursionaste en el diseño gráfico. ¿cómo se cruza esta faceta con tu identidad artística?
La dimensión visual siempre ha estado muy presente en mi vida y en mi forma de crear, ya que estudié Bellas Artes. Además de escribir, me dedico profesionalmente al diseño gráfico y editorial, lo que me lleva a trabajar constantemente con imágenes, tipografías, composición y libros. Dicha faceta se entrelaza profundamente con mi labor como autora, porque he podido aplicar mis conocimientos técnicos a mis propios proyectos literarios y participar activamente en su identidad estética. También disfruto de ilustrar a los personajes de mis obras, y varios de esos dibujos pueden verse en mis redes sociales. De hecho, uno de mis libros, Mediánica Leitch, es una novela ilustrada, por lo que allí logré fusionar de forma directa ambas disciplinas creativas. Considero que las letras, el dibujo y el diseño se complementan a la perfección, aunque utilicen lenguajes diferentes; en los tres casos intento transmitir una idea, construir una atmósfera o narrar una historia.
¿Cuántas publicaciones tienes en tu haber?
Hasta el momento he publicado cuatro libros con editoriales de España, Nueva York y Argentina. El rostro en el laúd es una novela de terror y fantasía histórica que parte de la leyenda de un antiguo instrumento que guarda una grotesca fisonomía en su interior. Por su parte, Mediánica Leitch: a la deriva entre las mareas del tiempo es una obra ilustrada que mezcla la fantasía y la ciencia ficción. Su propio título original, Medianical Age, es un juego de palabras entre Medieval Age (Edad Media) y mechanical (mecánico), debido a que la trama transcurre entre el medievo y un lejano futuro mecanizado. También he lanzado El décimo paciente y otras historias de terror, una recopilación de seis relatos centrados en el horror, la locura y lo sobrenatural. Asimismo, cuento con Casos descartados, una comedia policíaca ambientada en el siglo XIX cuyo protagonista intenta resolver aquellos enigmas inexplicables que los agentes de la comisaría han archivado por considerarlos sobrenaturales o inverosímiles. Además, dos de estos títulos cuentan ya con su edición en inglés: El rostro en el laúd, editada como The face within the lute, y Medianical Age, editada como Medianical Age: Drifting through the tides of time.
¿Cómo llega la chispa creativa?
No sigue siempre el mismo camino. Hay ocasiones en las que una idea aparece de manera espontánea, pero otras veces surge simplemente al sentarme a escribir, reflexionar sobre una trama y empezar a hacerme preguntas sobre ella. La música tiene también mucha importancia en mi labor creativa; suelo escuchar melodías mientras redacto, pero además me ayuda enormemente a imaginar pasajes, personajes y situaciones. A veces, cuando voy de camino a algún sitio con los auriculares puestos, empiezo a proyectar una escena y a desarrollarla mentalmente, casi como si estuviera viendo una película. Después llega el momento de trasladar todo eso al papel y darle forma. Por eso creo que, para mí, la inspiración es una mezcla entre esos momentos inesperados donde brota un concepto y, posteriormente, el propio trabajo de sentarme frente a una obra para construirla poco a poco.

Tus inquietudes artísticas te obligan a continuar creando. ¿Qué estás haciendo en estos momentos?
Actualmente me encuentro trabajando en una antología que reúne 45 relatos compuestos a lo largo de mucho tiempo. Es una propuesta en la que conviven distintas facetas de mi pluma —desde la fantasía y el terror hasta la locura y lo sobrenatural— y a la que le guardo un cariño muy especial. Además, tengo otras iniciativas literarias en diferentes fases de desarrollo y, de cara al futuro, me gustaría seguir publicando novelas y expandiendo algunos de los universos que ya he creado. Después de tantas décadas dedicada a las letras, siempre hay alguna nueva historia esperando su turno para ser contada.
Como cultora de la ciencia ficción, ¿cómo te imaginas el futuro, por ejemplo, en 20 años?
Es muy difícil proyectar cómo será el mundo dentro de dos décadas, sobre todo porque estamos viviendo una época en la que las transformaciones tecnológicas se producen a una velocidad vertiginosa. Creo que las herramientas digitales y la inteligencia artificial estarán todavía más integradas en nuestra rutina diaria y modificarán sustancialmente la manera en la que trabajamos, nos comunicamos e incluso creamos de cero. Como autora de ciencia ficción, me resulta sumamente interesante visualizar hasta dónde podrían llevarnos estos progresos y qué consecuencias tendrían para nuestro estilo de vida. Sin embargo, también considero que, por mucho que evolucione la técnica, seguiremos planteándonos los mismos interrogantes de siempre: ¿quiénes somos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cómo nos relacionamos con el resto? o ¿qué queremos hacer con nuestro tiempo? Quizás esa sea precisamente una de las aristas que más me atraen de este género: nos permite concebir mundos muy diferentes al nuestro para hablar, en el fondo, de dilemas profundamente humanos.
¿Haz compartido espacios de creación en colectivos?
Además de mi labor individual como autora, disfruto de involucrarme en distintas propuestas vinculadas al mundo de las letras. Actualmente colaboro en el pódcast Tinta y Liderazgo y en el blog literario El Tintero de Oro, espacios en los que desarrollamos diferentes actividades relacionadas con los libros, la edición y la cultura. Me parece muy enriquecedor que el universo de las letras no se limite únicamente al proceso solitario de redactar y publicar, sino que también pueda convertirse en un punto de encuentro con otros creadores y lectores. Formar parte de este tipo de proyectos me permite experimentar mi profesión desde otra perspectiva y compartir ese entusiasmo con los demás.
¿Cuáles son los aspectos más enriquecedores de la literatura?
Creo que uno de los aspectos más hermosos de la literatura es que nos permite contemplar las realidades de latitudes ajenas. A través de un relato podemos viajar a diferentes mundos y épocas remotas, encontrarnos con lo fantástico o lo desconocido y, al mismo tiempo, descubrir algo sobre nosotros mismos. Después de tanto tiempo dedicada a las letras, sigo sintiendo la misma curiosidad por imaginar qué puede esconderse detrás de una trama y por convertir esas ideas en palabras. Espero poder seguir haciéndolo por muchas décadas más y, sobre todo, que haya lectores dispuestos a acompañarme en esta travesía.

¿Cómo te encontramos en las redes?
En mis redes sociales pueden encontrarme principalmente como M. A. Álvarez; tengo presencia en Instagram y en Facebook, donde también gestiono una página de autora. Asimismo, cuento con mi propio sitio web, el rincón digital de M. A. Álvarez, en el que comparto contenido relacionado con mi actividad literaria.
Agradecemos la generosidad de nuestra invitada. Saludos a España.

