Vie 23 octubre ,2026
InicioGeneralEl eco de nuestra alma: la voz inefable del sapukái

El eco de nuestra alma: la voz inefable del sapukái

Por la Redacción Cultural

Un recorrido por la herencia guaraní y el sentimiento litoraleño transformado en patrimonio.

Quien haya pisado tierra correntina en algún momento habrá escuchado un grito primal, agudo y prolongado que no sale de la garganta, sino del pecho. Es el sapukái.

En el diccionario la definición es escueta: s. grito. v. gritar. Sin embargo, quienes habitamos el ñandereko litoraleño —nuestra manera de ser y sentir— sabemos que no es solo un grito, es una emoción que surge desde lo más profundo del ser, ligada a la tierra y al origen. Su herencia viene de lejos: los pueblos guaraníes lo utilizaban tanto en momentos ceremoniales y de festejo como en situaciones de alerta o en batallas para infundirse valor. 

Antropólogos y lingüistas señalan que, mucho antes de que el ser humano estructurara la palabra escrita, existían los sonidos de la naturaleza y los gritos de expresión directa. Así, el sapukái pertenece a ese lenguaje preverbal que se emite desde el diafragma y se recibe directamente en la piel, sin filtros intelectuales.

Siguiendo esta postura, los poetas e investigadores del Litoral han abordado esta idea: el sapukái como un lenguaje en sí mismo. El investigador Enrique Antonio Piñeyro lo definía como «un código de comunicación identitario, una catarsis expresiva donde el hombre del Litoral vuelca su júbilo, su nostalgia o su rebeldía». Y el Padre Julián Zini sintetizaba su fuerza espiritual con sabiduría popular: «el sapukái es la voz del alma que nos sale de bien adentro cuando la palabra nos queda corta».

Es el grito de identidad de nuestra región; traduce lo inefable, aquello que el lenguaje cotidiano no alcanza a contener: alegría desbordante, triunfo, dolor profundo, euforia o rebeldía. 

Así lo sintetiza el sentir de nuestra tierra:

Grito largo…, inconfundible, 
a veces reto y soberbia, 
a veces más que alborozo; 
alarido de la tierra 
que sube de sus entrañas 
y en la sangre forcejea. 

—Franklin Rúveda

Esta herencia pasó directamente a la vida rural, a los mensúes y los paisanos, hasta inmortalizarse en el chamamé, esa música que también es pura emoción.

Hoy, el sapukái está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la provincia (Ley N.° 6.581 sancionada el 14 de octubre de 2021). Por eso, si alguna vez andan por Corrientes y escuchan a un mencho soltar ese grito, sabrán exactamente qué significa: es el alma litoraleña en su estado más puro.

Articulo previo
Próximo articulo
Te puede interesar

Relaciones en crisis

El gato negro