Sáb 24 octubre ,2026
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Una muerte anunciada en los versos de Alfonsina Storni

Por la Redacción Cultural

​«Voy a dormir», el poema póstumo de Alfonsina Storni, no fue solo un texto literario: funcionó como su testamento poético y carta de despedida. El 25 de octubre de 1938, pocos días antes de que el diario La Nación lo publicara, la poetisa se quitaba la vida arrojándose al mar.

​«Tenme prestas las sábanas terrosas / y el edredón de musgos escardados / Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame». Si el título ya resulta evocador, en estos versos encontramos una última voluntad expresada con la maestría que solo una figura de su talla podía lograr.

​Sin embargo, la voz de Alfonsina no siempre tuvo esa carga de desencanto. Sus primeros libros estuvieron marcados por un romanticismo dulce y melancólico, centrado en la pasión amorosa. Fue el paso del tiempo —junto a la discriminación de la época y el avance de una enfermedad incurable— lo que la llevó hacia una etapa vanguardista y de madurez, visible en obras como «Mundo de siete pozos» o «Mascarilla y trébol», donde su poesía se volvió más agria, desgarradora y pesimista. Esta evolución la transformó en una crítica aguda contra la dominación masculina y las ataduras sociales en obras como «Tú me quieres blanca» y «Hombre pequeñito», consagrando a Storni como una de las máximas figuras de la poesía hispanoamericana y una pionera del feminismo en la región.

​Su muerte no debe leerse como un gesto de derrota, sino como la decisión consciente de convertir su propio final en literatura. Décadas más tarde, la zamba «Alfonsina y el mar», de Luna y Ramírez, expresaría esa misma idea: Alfonsina no buscaba el olvido, sino la continuidad de su palabra.

Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?

​Al sumergirse en el mar, Storni transformó el dolor en un verso perpetuo, recordando que la poesía es, ante todo, el territorio supremo de la libertad humana.

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