Vie 23 octubre ,2026
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La pobreza del lenguaje

Por la Redacción Cultural

Durante mucho tiempo, se pensó que los idiomas más antiguos tenían unos pocos miles de años. Sin embargo, estudios recientes han concluido que el origen del lenguaje en los seres humanos es mucho más remoto. Incluso algunos lingüistas se atreven a proponer que data de más de medio millón de años. Y, como el principio de los humanos actuales se halla en África, probablemente todas las lenguas provengan de un origen común.

Se sabe con certeza que los neandertales, hace 600.000 años, tenían ciertas características anatómicas en la médula y la columna vertebral que les permitían tener cierta configuración nerviosa que pudo darles la capacidad de haber creado y usado un leguaje hablado. Esas características en el Homo erectus, hace un millón de años, no existían. Por lo tanto, especialistas de Cambridge suponen que en ese espacio de tiempo surgió la capacidad física de usar el lenguaje.

Incluso otros científicos en Israel se atreven a hipotetizar el momento en que surgió el lenguaje, aunque resulta muy difícil saber el impulso que le dio origen. No obstante, la hipótesis más generalizada es que, en un principio, la comunicación humana se daba a través de vocalizaciones y gestos, particularmente con las manos, tal como lo hacen los chimpancés en la actualidad. Los seres humanos actuales, cuando nos comunicamos, complementamos el lenguaje hablado con el gestual.

Algunos científicos comparten la propuesta de que el motivo más importante para originar el lenguaje haya sido una adaptación evolutiva que nos serviría como especie para poder compartir información de dónde se encontraba la comida. Así, el supuesto origen del lenguaje no es nada glamoroso, es simplemente una capacidad que nos otorgaba la ventaja de indicar a otros individuos el lugar donde estaba el sustento y de qué tipo era: un cadáver, frutos, presas de caza, etc.

A modo de síntesis, el lenguaje surge en la vida humana para suplir una necesidad. Pero más allá de todas las ventajas que nos otorga como especie, no es lo suficientemente rico como para poder expresar nuestra vida interior y sentimientos con exactitud. El lenguaje es reciente en comparación a las emociones que estuvieron siempre con los predecesores de los humanos.

En ocasiones, en nuestra cotidianidad damos a entender cosas que no queríamos o, en realidad, las palabras no nos alcanzan y terminan siendo una fuente de conflictos. El psicólogo estadounidense y terapista del lenguaje Wendell Johnson[1] expresó: «Nuestro lenguaje es animista, solo expresa cosas estáticas; en cambio lo que tratamos de simbolizar es cambiante y dinámico. Es así porque el lenguaje es un instrumento imperfecto creado por hombres ignorantes que vivieron hace mucho tiempo».

«En ocasiones, en nuestra cotidianidad damos a entender cosas que no queríamos o, en realidad, las palabras no nos alcanzan y terminan siendo una fuente de conflictos».

A través del lenguaje podemos comunicar las emociones, pero es más complejo en cuanto a los sentimientos. Incluso comunicar emociones puede ser posible sin hablar, a través de los gestos de la cara, no así los sentimientos que están hechos de representaciones mentales.


[1] Johnson, Wendell (1930). Because I stutter (en inglés) D. Appleton & Company.

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